viernes, mayo 1, 2026
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Afiliación sindical en México no despega: viejas prácticas y «nuevo sindicalismo» en desarrollo, los frenos

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La afiliación sindical en México se mantiene baja con 12.9% de tasa de afiliación
La tasa de afiliación sindical en México ha tenido un avance mínimo desde la reforma laboral de 2019

Ciudad de México, 1 May-26 (Agencias/VRed).- La participación de los trabajadores mexicanos en los sindicatos no despega, la tasa de afiliación sindical apenas ha avanzado medio punto porcentual desde la reforma laboral de 2019 a la fecha.
La tasa de afiliación sindical se ubica en 12.9%, de acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). En 2019, cuando entró en vigor la reforma que incorporó nuevas reglas para la democracia sindical, la tasa era de 12.3%. Sólo en 2021 llegó a 13.1% para volver a bajar el siguiente año.
Esto significa que del total de trabajadores subordinados del país, 5.3 millones pertenencen a un sindicato.

La tasa de participación sindical registró una caída desde niveles de 17% a partir de 2005 que se detuvo en 2019.

En ese año, la reforma a la LFT planteó como objetivos la libertad y democracia sindical para garantizar el derecho de afiliación, la autonomía de los sindicatos y prohibir la injerencia en su vida interna.

Discurso antiguo y rechazo a las cuotas, los frenos
A siete años de la entrada en vigor de esta reforma laboral la tasa de afiliación sindical prácticamente se ubica en el mismo nivel porcentual, el nuevo sindicalismo aún tiene camino por recorrer para asentarse y conviven las viejas prácticas que la reforma busca erradicar, de acuerdo con especialistas.

“Las variaciones realmente han respondido a cambios en la base, o sea, en la plantilla de puestos, no a las afiliaciones. En la vida real no hemos tenido un movimiento importante en términos de afiliaciones”, explica Blanya Correal, Blanya Correal especialista en temas laborales y cultura del trabajo.

De acuerdo con Jimena Sánchez, socia de la firma Employment Legal Aid, el enfoque de la reforma fue mejorar las reglas democráticas más que incentivar la afiliación a los sindicatos.

«En un contexto donde persisten la desconfianza hacia los sindicatos, la alta informalidad y los esquemas laborales que dificultan la organización. Además, las personas empleadoras han fortalecido su gestión laboral directa, reduciendo incentivos para sindicalizarse», destaca Sánchez.

Los especialistas identifican que los niveles actuales de la tasa de participación de los trabajadores en los sindicatos se deben a tres factores: la poca efectividad de los sindicatos para “conquistar” y atraerlos, la barrera de la cuota sindical y un discurso “antiguo” sobre los beneficios de estar sindicalizado.

“Los sindicatos han tenido una barrera de entrada muy importante en términos de que la gente no no los ve como un apoyo real, no está dispuesto a pagar por ese apoyo y por eso ha sido para ellos tan difícil entrar”, explica Correal.

La reforma de 2019 buscó fomentar la transparencia sindical para que los trabajadores conocieran el uso de sus cuotas y el destino.

Los trabajadores no están dispuestos a pagar una cuota, pues no lo ven útil ni necesario si pueden obtener beneficios ya sea a través de las prácticas empresariales que buscan mejorar sus condiciones laborales o acciones del gobierno, como aumentos al salario mínimo, que pueden resultarles benéficas sin tener que recurrir a un sindicato.

“El trabajador no está dispuesto a pagar una cuota sindical y estas generaciones centennial y alfa que están entrando en el mundo del trabajo, no perciben que el sindicato les pueda generar un beneficios”, comenta Correal.

Además, la narrativa de que los sindicatos “pelean por los derechos” no hace eco entre los trabajadores en general y los más jóvenes en lo particular.

“El discurso muy antiguo que todavía traen los sindicatos, ellos siguen diciéndole a la gente que van a pelear por sus beneficios (y en la práctica consideran) que no hay necesidad de tener un sindicato que luche por ti cuando finalmente (el cambio y beneficios) se está dando por el por el otro camino”, recuerda Correal.

¿Hay un nuevo sindicalismo en México después de la reforma laboral de 2019?

La reforma laboral de 2019 esperaba que con los cambios legales se sentarán las bases y el impulso para un nuevo sindicalismo que erradicara prácticas que afectaran a los trabajadores.

“El Nuevo Modelo Laboral y Sindical dejará atrás las malas prácticas que afectaban el libre desarrollo de los derechos laborales de las y los trabajadores”, de acuerdo con el documento Hacia un nuevo modelo laboral, de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

«El nuevo sindicalismo sí existe, pero convive con prácticas tradicionales y su consolidación dependerá de tiempo, capacitación y casos exitosos que generen confianza» de acuerdo con Jimena Sánchez.

A siete años, especialistas consideran que hay un “sindicalismo fragmentado” en el que conviven las viejas prácticas del sindicalismo tradicional, los que quieren modernizarse y los que se autonombran independientes.

“Sí existe un nuevo sindicalismo, pero no como el que estábamos pensando. Hoy tenemos eh un sindicalismo mucho más fragmentado”, advierte Correal.

Este “nuevo sindicalismo” fragmentado abarca las organizaciones sindicales que han buscado modernizarse con un discurso diferente para atraer a los trabajadores.

“Sindicatos, sobre todo en el Bajío del país, que comenzaron a entender que debían cambiar su forma de interactuar con el trabajador, sindicatos que ya están más en el piso, que tienen más oficio en el día a día y que preparan a sus delegados, pero son una minoría”, describe.

Después están en el centro los sindicatos tradicionales con “líderes que aún piensan que son dueños de los contratos colectivos”, que quieren mantener su relación con la empresa y no con los agremiados.

Y comienzan a aparecer otros sindicatos que se autodenominan “independientes”.

“Hay mucha fragmentación, mucho cambio, no hay una tendencia, no es hoy un sindicalismo fuerte, moderno, que se esté repensando”, dice Correal.

La penetración de las nuevas prácticas sindicales ha sido desigual. «En sectores exportadores o donde ha habido presión internacional y mayor supervisión, estos cambios se han adoptado con más rapidez y profundidad; en otros, persisten inercias del modelo anterior», precisa Sánchez.

Entre las mejoras después de la reforma la especialista menciona las siguientes: más mecanismos de democracia interna (voto personal, libre y secreto), mayor transparencia y procesos más genuinos de negociación.

¿Empresas promueven la no afiliación o no ven necesario un sindicato?
En este panorama de una baja tasa de afiliación y un sindicalismo fragmentado, hay empresas que han mantenido ambientes sin sindicatos a través de prácticas para fortalecer la relación directa con sus colaboradores.

“Hay empresas convencidas que quieren tener una auténtica relación directa con sus trabajadores, no es que estén evitando el sindicalismo por evitarlo, sino porque están convencidos de que en la medida en la que ellos tengan una relación distinta con sus trabajadores, pues la relación es mejor, no necesitas un tercero que representa sus trabajadores y entonces la filosofía de las empresas se ha movido a que ellos mismos son los representantes de los trabajadores”, menciona Correal.

Entre las prácticas de estas empresas para mantener una relación directa con sus colaboradores y no a través de un sindicato las especialistas enlistan:

Fortalecer y cuidar a los mandos medios mediante capacitación en administrar beneficios, incidencias y en cómo apoyar el clima laboral.
Crear sistemas de participación de los trabajadores. Identificar liderazgos informales entre ellos y prepararlos para que sepan llevar los temas de los colaboradores a la empresa.
Políticas de “puertas abiertas”, encuestas de clima laboral, mecanismos de quejas y programas de desarrollo, políticas de neutralidad, que reducen la percepción de valor agregado de un sindicato.
Esquemas de compensación y beneficios.
Comunicación interna y atención directa de inquietudes laborales.
“No siento que sean empresas que estén motivando a los trabajadores a no sindicalizarse. Lo que están haciendo es cuidar que los trabajadores sientan que no necesitan que un tercero los represente, pero preparándose por si acaso aparece”, agrega Correal.

Sin embargo, en industrias con condiciones más precarias o menor la representación sindical es aún vista como necesaria, precisa Jimena Sánchez. «Más que sustituir al sindicato, estas acciones han elevado el estándar de lo que las personas trabajadoras esperan, influyendo en su decisión de afiliarse o no», considera.

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