Ciudad de México, 3 Ago-26 (Agencias/VRed).- Cerca de cinco meses pasaron para que Petróleos Mexicanos (Pemex) lograra controlar la fuga del pozo de gas Krem-1 en Las Choapas, Veracruz, el cual provocó severos daños en la salud de los habitantes de la región al medio ambiente y pérdidas económicas aún sin cuantificar, informó la Alianza Mexicana contra el Fracking.
Desde que la Cuarta Transformación llegó al poder, se han registrado 66 “incidentes” con 68 pérdidas humanas. La coordinadora nacional de esta organización, Alejandrina Jiménez, aseguró a Latinus que la constante en Pemex ha sido la simulación y la opacidad.
Lo mismo ocurrió con el derrame de petróleo en el Golfo de México que ocurrió en febrero de este año en la plataforma de Abkatún del complejo de Cantarell que la paraestatal negó y fue hasta el mes de abril que se vio forzada a reconocer cuando la mancha del crudo había afectado los estados de Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
“Que nos preocupa muchísimo es la forma sistemática en que se ha estado ocultando la información a la ciudadanía, eso a nosotros nos habla de un tema de falta de transparencia y acceso a la información que se ha ido, también durante estas administraciones, se ha ido deteriorando bastante el acceso a la información y el tema de transparencia y que con estas dos situaciones queda muy claro”, afirmó.
La explosión ocurrió el 5 de marzo de este año. Durante los 145 días que duraron la fuga de gas y explosiones del Krem-1, más de cinco mil personas de 29 comunidades se vieron afectadas y su salud se fue deteriorando.
Se dañó el ecosistema y se provocó la muerte de ganado. Sin que hasta el momento Pemex haya asumido la reparación integral del daño integral ni una disculpa pública.
A través de un comunicado publicado el pasado domingo 2 de agosto, Pemex informó que se concretó el control total del pozo Krem-1, que el tema de las compensaciones se realizará mediante un diálogo directo con las autoridades correspondientes y con las comunidades, y que mantendrá un despliegue de servicios médicos en unidades móviles.
Especialistas aseguran que esta población, en su mayoría de comunidades indígenas, estuvo expuesta durante cinco meses a gases tóxicos como el ácido sulfúrico, el benceno, etilbenceno y el metano, por lo que requiere una atención de alta especialidad y revisiones periódicas.
“Una vez más se están tratando de tapar con curitas un daño que va a ser por muchos años que tal vez de forma inmediata no vamos a poder ver los impactos generados por esta situación sino que puede ser que en diez, en 15 años, empecemos a ver el grueso de los impactos como enfermedades a la salud respiratoria, enfermedades como cáncer derivados de haber estado respirando los gases que emanaban de este pozo”, aseguró la especialista.
A la fecha, ni la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) ni la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) han dado a conocer las sanciones que enfrentará Pemex por no haber implementado los protocolos adecuados para prevenir los accidentes .
“Esta agencia, que es la encargada de regular el sistema del sector de hidrocarburos en nuestro país, sobre todo en materia ambiental, no ha atendido estas situaciones; no se ha presentado públicamente a decir cuáles van a ser las sanciones que debería estar estableciendo a Pemex, sino que es Pemex quien ha estado informando, no, y esto nos parece muy grave”, reclamó.
El Krem-1 es un pozo en exploración que consiste en la extracción de combustibles fósiles mediante el sistema “Fracking”, extracción mediante una mezcla de agua y químicos que se inyecta en el subsuelo y rompe la roca para liberar los hidrocarburos, para Alianza Mexicana contra el Fracking, este accidente evidencia la incapacidad de Pemex de asumir un proceso responsable de la extracción de hidrocarburos bajo este sistema.
“Si este pozo, que es un pozo exploratorio, no pudo ser controlado, ¿qué nos espera si se realiza fracking, que es una técnica mucho más delicada, mucho más compleja, con sustancias tóxicas, donde se perfora a profundidades mayores a los 3 kilómetros? Entonces, ¿qué nos puede esperar ahora si se desarrolla fracking en este contexto, en el que un pozo convencional no lo puede controlar?”, concluyó Alejandrina Jiménez.



