
Ciudad de México, 2 Sept-26 (Agencias/VRed).- Convencida por legisladores de su bancada de que enfrentaría una oposición iracunda que tomaría la tribuna, la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez estuvo a unos minutos de entregar el Segundo Informe de Gobierno en el salón protocolo.
El salón protocolo, una especie de sala de espera que está afuera del salón de sesiones, a donde una comitiva de diputados se encarga de acompañar al funcionario en turno a la tribuna, se encontraba en ese momento lleno de subsecretarios, senadores, diputados, asesores y meseros.
De acuerdo a morenistas consultados por Latinus, quince minutos antes de las cinco de la tarde, dos senadores, uno de ellos Adán Augusto López Hernández llevó esa versión a la titular de Segob, por lo que la versión de que no querían que entrara al pleno creció entre legisladores de la 4T.
“Usted se va a exponer, mejor haga entrega aquí, así estará cumpliendo el trámite constitucional”, se escuchó en el salón protocolo, por lo que funcionarios como el subsecretario de Gobernación, César Yáñez consultó con algunos diputados.
El diputado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Raúl Bolaños-Cacho, que se estrenó como presidente de la mesa directiva se sentó con Rosa Icela Rodríguez y pidió tiempo para pulsar a la oposición, principalmente a los priistas.
“Sería un grave error llevar a cabo un acto tan importante para el país aquí en salón protocolo”, consideró Bolaños-Cacho.
El presidente de la cámara comenzó así una consulta fast track con coordinadores como José Elías Lixa, con los priistas, como el líder tricolor, Rubén Moreira, quien posteriormente se comprometió a mantenerse dentro de un cauce institucional mientras se llevaba a cabo la entrega del documento.
Días y horas de conversaciones en torno a la renovación de la presidencia de la mesa directiva tuvieron como colofón la incertidumbre sembrada en la titular de Segob, con la versión de que la bancada priista entraría con altavoces y sus ataúdes como en sesiones pasadas hasta “reventar” la sesión.
El coordinador de Morena, Ricardo Monreal se sumó a la labor de Bolaños-Cacho y logró el acuerdo no escrito de iniciar este nuevo periodo de sesiones con muestras de civilidad.
Esa civilidad que también se acordó con la bancada del Partido del Trabajo, a través de su dirigente nacional, Alberto Anaya, quien apoyó la propuesta de disminuir los insultos y descalificaciones cuando comió este martes en las oficinas de Bolaños-Cacho.
Tres minutos antes de las cinco, una sonriente Rosa Icela Rodríguez entró al salón de plenos con el compromiso del dirigente de los priistas, Alejandro Moreno, de no irse en contra de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Moreno cumplió, bajó los decibeles de la descalificación sin dejar de señalar los nexos de Morena con el crimen organizado y la persecución en su contra, pero nada de Sheinbaum, mientras el líder de los diputados del PRI, estuvo sorprendente callado durante la sesión.

