sábado, octubre 3, 2026
Inicio Principal En el conflicto por las pantallas, «la pelea no es con tu...

En el conflicto por las pantallas, «la pelea no es con tu hijo, es con la dopamina»

0
4
Ilustración que muestra la dopamina niños y su impacto en la relación familiar
La dopamina niños influye en la dinámica entre padres e hijos frente a las pantallas

Ciudad de México, 3 Oct-26 (Agencias/VRed).- Si le prohíbo a mi hija el uso del celular “le estoy arrebatando a mi hija algo importante que ella podría estar percibiendo como vital para su supervivencia”.

Con esas palabras, entre otras, Michaeleen Doucleff resume el efecto que puede tener el neurotransmisor dopamina no sólo en los niños, también en las relaciones entre hijos y padres.

Doucleff es la autora del libro “Niños dopamina”, donde una de las primeras cosas es tratar de desbancar algunos de los mitos que hay en torno a este neurotransmisor, empezando por el efecto que tiene en el cerebro.

No es la molécula del placer ni de la felicidad
La creencia generalizada es que las “oleadas de dopamina” causadas por, digamos, navegar durante horas por las redes sociales o consumir grandes cantidades de alimentos azucarados, “hacen que te encante lo que sea que estés haciendo”.

Incluso se ha llamado a la dopamina «la molécula de la felicidad» o del placer. Sin embargo, esto no es lo que indican la mayoría de los datos científicos.

“De hecho, existen muchos datos que refutan la idea de que la dopamina media en la sensación de placer”, afirma Anne-Noel Samaha, investigadora en neurociencias en la Universidad de Montreal, en una conversación con Doucleff.

Samaha le explica a la autora de “Niños dopamina”, quien es periodista especializada en ciencia de la cadena de radio pública estadounidense NPR, que hay gente no sólo no encuentra placer en las cosas que hace bajo el influjo de la dopamina, como comprar en exceso, sino que a veces puede sentirse disgustada con su actitud.

El deseo y supervivencia
Sin embargo, la dopamina forma parte de “mecanismos que evolucionaron en nuestro cerebro para atraernos hacia cosas esenciales para nuestra supervivencia: ya sabes, agua, seguridad, sexo, comida”, comenta Samaha.

“Las investigaciones actuales demuestran que la dopamina genera otra emoción: el deseo”, resume la periodista.

Por estas razones, quitarle o prohibirle a un niño cualquier cosa que le provoque grandes aumentos de dopamina, es ir en contra de “circuitos neuronales ancestrales” que fueron fundamentales para la supervivencia de la especie humana.

Ahora, nuestra supervivencia no depende de los videojuegos o las redes sociales, pero, y sobre todo para un niño, puede sentirse así. Por eso, señala Doucleff que al quitarle a su hija ese tipo de estímulos “ella se resiste y pelea conmigo”.

Y esa es una pelea prácticamente perdida de antemano.

Prevención de la pelea por la dopamina
En su libro, Doucleff propone, primero, que como padres seamos cautelosos en cómo presentamos y proporcionamos las fuentes de dopamina a nuestros hijos, sean dispositivos tecnológicos o alimentos, que sea de manera lenta y mesurada y controlada.

Pero para quienes ya tienen el problema instaurado en casa, la idea no es simplemente pelear para quitarles esos elementos que han adquirido tanta importancia en su vida, sino reentrenar su cerebro para que otras actividades y alimentos les hagan sentir bien. En resumen, los cinco pasos que propone son:

Sustituir el tiempo frente a la pantalla por actividades igual de atractivas;
organizar las rutinas cotidianas para que las opciones saludables se conviertan en la norma, sin necesidad de negociaciones ni conflictos;
establecer límites respecto a las pantallas y los alimentos ultraprocesados que los niños disfruten;
tomar las decisiones de la familia antes, durante y después de probar nuevas aficiones,
y “transformar el hogar en un santuario libre de pantallas que proteja la conversación, la capacidad de concentración, el sueño y la aventura”.
Epílogo para adultos
Como se señala en el reporte de la reciente prueba Pisa, el tema de la distracción informática, no es sólo de los hijos, sino que es un problema familiar; es decir, que los padres pueden estar ellos mismos “enganchados” con las pantallas.

Ante eso, que es todo otro tema, Tanja Ahlin y Xin Zhan, de las universidades de Leiden y Cambridge, sugieren en la detoxificación digital, que básicamente consiste en tomarse “unas vacaciones” lejos de cualquier dispositivo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí