Coordenadas.- Por Enrique Quintana
Durante meses, el debate se redujo a una sola incógnita: si los demócratas recuperarían la Cámara de Representantes. La respuesta generalizada ya es positiva en casi todos los análisis.
En las últimas dos semanas se abrió una segunda interrogante que altera los cálculos en Washington y en los mercados: el Senado entró en disputa.
Los números lo muestran. La firma de análisis Decision Desk HQ asigna a los demócratas un 77 por ciento de probabilidad de ganar la Cámara y 56 por ciento de ganar el Senado.
En Kalshi, un mercado de apuestas regulado en EU, los operadores pagan 90 por el triunfo demócrata en la Cámara y 62 por el Senado.
Los promedios de encuestas del afamado Silver Bulletin registran ventajas demócratas de entre 1.5 y 3.7 puntos en los seis estados con mayor probabilidad de definir la cámara alta: Maine, Texas, Ohio, Iowa, Michigan y Alaska.
En la primera semana de octubre, Cook Political Report movió Kansas al empate técnico, mientras Sabato’s Crystal Ball colocó Alaska como ligeramente demócrata.
Hace un mes, ese escenario parecía remoto. Los republicanos defienden una mayoría de 53-47, de modo que los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños, algo poco frecuente en la cámara alta.
¿Qué cambió? Primero, el mapa: el retiro del republicano Thom Tillis dejó sin titular la contienda de Carolina del Norte, que Cook ya clasifica como probablemente demócrata. Segundo, el contexto. El gobierno federal lleva más de dos semanas parcialmente cerrado, es el segundo octubre consecutivo con parálisis presupuestal, y las encuestas atribuyen a los republicanos la mayor parte de la responsabilidad.
El agregador de encuestas RealClearPolitics marca una diferencia de -20.5 puntos entre la aprobación y desaprobación a Trump.
Pero el dato que mejor explica la elección es otro: en el manejo de la inflación su saldo es de -27 y en comercio de -16, de acuerdo con el agregado de Nate Silver.
Esta campaña se pelea en torno al costo de la vida. Para México, el matiz importa: a diferencia de 2018, cuando las caravanas migrantes dominaron el cierre de la contienda, nuestro país no está en la boleta. La frontera aparece poco en los spots, el precio del supermercado, en todos.
Aquí viene el punto que los análisis publicados en México todavía no incorporan.
Decision Desk HQ calcula las combinaciones posibles: 54 por ciento de probabilidad de que los demócratas ganen ambas cámaras; 23 por ciento para una Cámara demócrata con Senado republicano; 21 por ciento de que todo quede igual. Dicho de otro modo, el resultado más probable ya no es el clásico gobierno dividido, sino el control demócrata completo del Congreso. No hay nada escrito: las barridas legislativas de medio término son la excepción histórica, no la regla.
La diferencia no es menor. Una Cámara opositora limita presupuestos y abre investigaciones. Un Senado opositor, además, controla las confirmaciones: las del equipo económico, las de los embajadores y las de las vacantes que se abran en la Reserva Federal durante 2027 y 2028.
Hay canal que conecta el resultado del Senado con temas estructurales. El 1 de julio, Estados Unidos declinó extender el tratado por 16 años —México y Canadá sí lo respaldaron— y con ello activó las revisiones anuales. El 2 de octubre, la Oficina del Representante Comercial (USTR) abrió la consulta pública rumbo a la primera de ellas, programada para julio de 2027. Cualquier modificación que salga de esa mesa requerirá legislación de implementación del Congreso que se elige el 3 de noviembre. Ese Congreso, y no el actual, definirá el margen de maniobra de la Casa Blanca frente a México en la segunda mitad del mandato de Trump.
Un detalle ilustra el momento: la contienda competitiva con mayor volumen de operación en Kalshi es el Senado de Texas, donde James Talarico aventaja a Ken Paxton con una probabilidad implícita de 64 contra 37 por ciento. Texas es el principal socio comercial estatal de México.
Para los mercados, la historia ofrece una referencia. Los años de elecciones intermedias suelen traer rendimientos bursátiles débiles y los doce meses posteriores, rendimientos fuertes. Ahora los resultados fuertes han llegado antes.
Las encuestas pueden fallar, como han fallado antes, y 18 días son una eternidad en la política estadounidense.
Pero la disyuntiva relevante para México ya cambió de forma. La pregunta no es si Trump quedará acotado, sino qué versión del Congreso se sentará del otro lado de la mesa en julio de 2027 y quién confirmará a los responsables de la política económica que mueve al peso.
Esa elección se está decidiendo en torno al precio de los alimentos en Iowa, no en torno al Río Bravo.



