Ciudad de México, 19 Oct-26 (Agencias/VRed).- En estos días, es posible «hablar con cualquier vicepresidente de investigación de una universidad y (casi seguro) te dirá que ha perdido a uno o dos profesores de primer nivel», dijo Tobin Smith, vicepresidente sénior de relaciones gubernamentales y políticas públicas de la Asociación de Universidades Estadounidenses.
Las palabras de Smith pintan una imagen distinta a la que da Liz Huston, portavoz de la Casa Blanca, quien señaló que Trump está «poniendo fin al despilfarro» y que está «comprometido a mantener a Estados Unidos como líder mundial en innovación científica, y eso significa financiar ciencia real».
De acuerdo con los datos, más de la mitad de los estados del país han perdido científicos ante los programas de reclutamiento de otros países, según un informe de abril de la Coalición Empresarial para la Financiamiento Federal de la Investigación, consultado por The Associated Press.
Caída de confianza
Un ejemplo concreto de este fenómeno es Halley Froehlich, quien estaba segura de que pasaría su carrera científica en Estados Unidos, donde su familia ha vivido desde el siglo XVIII.
Sin embargo, en los últimos dos años, las demoras en las subvenciones federales y los temores sobre el futuro la motivaron a empacar y mudarse, con su esposo e hija, a Finlandia, donde continúa su investigación —sobre cómo peces, mariscos y algas marinas que comemos los humanos están respondiendo al cambio climático— en la Universidad de Helsinki.
Según el informe de la coalición empresarial, en marzo pasado, los científicos dedicados a la biomedicina al inicio de su carrera tenían alrededor de 20% menos de probabilidades de decir que «ahora» se quedarán en Estados Unidos, en comparación con cómo recuerdan haberse sentido seis meses antes.
Por su parte, los graduados de doctorado en Física en 2025 abandonaron Estados Unidos a la tasa más alta en 30 años, según el Instituto Estadounidense de Física.
La influencia de Trump
El gobierno del presidente Donald Trump comenzó a trastocar la investigación científica en Estados Unidos desde el año pasado, desmantelando el proceso federal de otorgamiento de subvenciones e intentando ejercer más influencia política sobre qué proyectos reciben financiamiento.
Una de las acciones que destaca especialmente fue cuando despidió sin explicación y por correo electrónico a prácticamente todos los integrantes del Consejo Nacional de Ciencias.
Ante eso, las universidades y centros de investigación de otros países vieron una oportunidad y adoptaron programas para atraer a investigadores de Estados Unidos, prometiendo flujos de financiamiento más estables y libertad académica.
Foto proporcionada por Halley Froehlich en la que sostiene un premio de la Sociedad de Acuicultura de Estados Unidos en Santa Bárbara, California, el 27 de febrero de 2026. Crédito: AP
Desde entonces, muchos han mordido el anzuelo. Aunque no hay manera de cuantificar el cambio general en todo el país, científicos, investigadores y grupos profesionales afirman que el giro es claro, sin precedentes y preocupante.
Países como Canadá, Francia, Bélgica y Finlandia están promoviendo a sus «reclutas» procedentes de instituciones estadounidenses, algo que para científicos consultados por AP resulta inquietante y sorprendente, pues EU ha sido un líder en el ramo (algo que se puede ver, por ejemplo, en la cantidad de premios Nobel de Medicina, Física y Química en comparación con el resto del mundo).
Otros valores
Estados Unidos «solía ser la ciudad brillante en la colina adonde todos queremos ir», comentó la científica Christine Stawitz, quien ahora trabaja en la Universidad de Birmingham, en Inglaterra. «Esa pérdida de reputación, creo, es difícil de cuantificar, pero también realmente dañina».
Stawitz dejó el año pasado su trabajo en la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) para convertirse en ingeniera de software de investigación en el Reino Unido.
La experta explicó a la AP que la NOAA ya no se alineaba con sus valores, especialmente luego de que le pidieran eliminar de los sitios web referencias al cambio climático y a temas de diversidad, equidad e inclusión.
Científicos extranjeros también están dejando EU
Investigadores extranjeros que se sintieron atraídos por Estados Unidos por su reputación como líder mundial en ciencia también están buscando otros lugares para realizar su trabajo.
El caso más notable es quizá Omar Yaghi, ganador del Premio Nobel de Química en 2025, quien este año dejó su puesto en la Universidad de California en Berkeley para dirigir un laboratorio de inteligencia artificial en la Universidad Tsinghua de China.
Cabe destacar que el 40% de los premios Nobel de ciencias de Estados Unidos han sido ganados por inmigrantes.
Las consecuencias de perder talento científico
Estados Unidos sigue siendo una potencia científica, llena de instituciones en todo el país con comunidades de investigación sólidas e instituciones bien dotadas de recursos que atraen a científicos extranjeros. Incluso si todos los países europeos abrieran sus puertas de par en par, no habría capacidad suficiente para acoger a todos los científicos estadounidenses.
Y no todos se van. Muchos científicos están optando por quedarse, buscando nuevas fuentes de financiamiento para la investigación o reorientándose hacia empleos en la industria.
Pero la erosión de la reputación y la fuga de talento quizá no hayan terminado. El gobierno de Trump ha recortado o congelado hasta 174 mil millones de dólares en subvenciones federales desde que comenzó el segundo mandato del presidente, según una herramienta de seguimiento publicada por el States United Democracy Center y la organización Grant Witness.
Además, una norma propuesta por la Oficina de Administración y Presupuesto podría dar a los designados políticos más control sobre qué proyectos futuros reciben financiación; aunque una resolución aprobada por el Congreso ha retrasado una decisión final sobre la norma hasta diciembre.



