Ciudad de México, 22 Oct-26 (Agencias/VRed).- Una parte importante de las preocupaciones del presidente estadounidense Donald está en el espacio, un «terreno» en el que tiene intereses conocidos y públicos, como la integración de la Space Force o el apoyo a la NASA que ha acelerado el programa Artemis, y otros más escondidos, aunque no secretos, relacionados con la posible presencia de la tecnología alienígena en nuestro planeta.
A finales de junio, la agencia The Associated Press dio a conocer que Abraham «Avi» Loeb, «una figura polémica conocida por sus llamativas teorías sobre visitas extraterrestres, ha sido elegido por la administración Trump para encabezar un equipo de científicos externos encargado de estudiar los riesgos para la seguridad nacional que plantean los ovnis».
Según el diario británico The Guardian Avi Loeb es la cabeza de «un nuevo y reservado panel de asesoramiento científico». Añade que junto con el comité que él mismo seleccionó, ya comenzaron «a investigar el origen de los misteriosos avistamientos de los actualmente conocidos como ‘fenómenos aéreos no identificados'» (FANI, o UAP por sus siglas en inglés).
«El panel, que se reúne a puerta cerrada, presentará sus hallazgos a la Casa Blanca; esta, a su vez, ha comenzado a desclasificar los archivos gubernamentales sobre ovnis, habiendo publicado ya tres lotes de material que anteriormente estaba clasificado», señaló el diario a principios de julio de este año.
«Titán de la astrofísica»
«Loeb es, indiscutiblemente, un titán en el campo de la astrofísica», señaló a finales de septiembre el portal Politico, uno de cuyos reporteros entrevistó a Loeb y asistió a una de las reuniones semanales del panel por Zoom.
«Tras obtener su doctorado a los 24 años, (Loeb) se convirtió en el titular de la cátedra de astronomía con mayor antigüedad en la historia de la Universidad de Harvard. Es autor de más de mil artículos científicos sobre astrofísica y cosmología», señala Politico para sustentar el peso que tiene Loeb en su disciplina.
Al frente, el físico Stephen Hawking; tras él, de izquierda a derecha, al inversionista Yuri Milner, el físico Freeman Dyson y el astrofísico Avi Loeb, durante el anuncio de Breakthrough Starshot en Nueva York, el 12 de abril de 2016. Crédito: Reuters
Sin embargo, agrega que Loeb es una figura controvertida «en gran medida, porque ha emprendido la búsqueda de pruebas de vida extraterrestre de una manera que el establishment científico considera poco convencional, e incluso de mal gusto».
«A él le interesan los objetos esféricos que se desplazan a gran velocidad por la estratosfera: posibles indicios de naves espaciales alienígenas y huellas tecnológicas inexplicables en el cielo».
Alienígenas en el fondo del mar y en el espacio exterior
«Loeb es una figura controvertida entre astrónomos y astrofísicos», señaló por su parte la astrofísica Sara Webb de la Universidad Tecnológica de Swinburne en el portal The Conversation el 22 de julio de 2025.
Swinburne hizo referencia a que Loeb sugirió que el primer objeto interestelar conocido, llamado 1I/’Oumuamua y descubierto en 2017, podría tratarse de una nave de origen alienígena.
«Avi» Loeb muestra un frasco con fragmentos de un meteorito que cayó frente a la costa de Papúa Nueva Guinea en 2014, mismos que, sostiene, podrían pertenecer a una nave espacial. Crédito: Reuters
Más tarde, en julio de 2025, sucedió algo similar, pues «Loeb, junto con sus colegas, subió al servidor de prepublicaciones arXiv un artículo titulado ‘¿Es el objeto interestelar 3I/ATLAS tecnología alienígena?'», argumentando la gran velocidad a la que iba el objeto proveniente de fuera del sistema solar y que su órbita «lo acerca de manera improbable a Venus, Marte y Júpiter».
Por su parte, la agencia Reuters le hizo una entrevista sobre su hipótesis de que un meteorito que cayó frente a la costa de Papúa Nueva Guinea en 2014 podrían pertenecer a una nave espacial.
Politico señala: «Sus críticos lo acusan de ser un tanto exhibicionista y señalan que se apresura demasiado a ver pruebas de la existencia de extraterrestres, antes de descartar por completo otras posibilidades».
«Avi» Loeb contra los secretos
Si bien «el grupo de Loeb se reúne a puerta cerrada», no es esa la forma en que él quiere operar con los resultados que obtengan y «ha prometido informar al público y crear un sitio web para compartir sus hallazgos», señaló la AP.
Incluso añade que Loeb dijo que «en una época en la que la ciencia no es tan valorada, esta es una oportunidad para hacer algo realmente positivo para todas las partes involucradas». A lo que Politico agrega que Loeb dice que enviarán los reportes de sus investigaciones a revistas científicas arbitradas.
Por otra parte, la agencia informó que, tras su primera reunión en junio, «el equipo envió una solicitud al Pentágono pidiendo más de 50 vídeos, imágenes y otros documentos relacionados con incidentes de los FANI conocidos».
Hasta donde se sabe, este materia ha sido entregado, pero no de forma que se pueda extraer información como la velocidad y la localización precisa de los objetos, la cual es clave para el trabajo del panel. Sin embargo, Loeb ha dicho que no cree en las conspiraciones del gobierno ni que haya un intento deliberado de ocultamiento.
¿Y si sí?
En este momento, «todas las facetas de mi identidad están siendo atacadas al mismo tiempo», le dijo Loeb a Politico. «Soy israelí y, en este momento, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda albergan sentimientos en contra de Israel. Además, soy científico. Todos estos aspectos están siendo atacados. Ahora mismo, tengo una piel de titanio».
«Me he dado cuenta de que la fuerza más poderosa en la ciencia es la envidia», añadió Loeb.
La publicación agrega que en un momento «Loeb levantó la vista hacia la pared de su despacho, cubierta de retratos de físicos de renombre», y dijo: «Pero supongamos que encontramos pruebas de tecnología alienígena; de repente, se destinaría una enorme cantidad de dinero a la ciencia». Sin embargo, no todos están de acuerdo con esta visión optimista.
Alexander Wendt, profesor Mershon de Seguridad Internacional y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Ohio y quien no forma parte del consejo de Loeb, le comentó a Politico, primero, que «el problema no es la inteligencia no humana. Los perros poseen una inteligencia no humana».
«El problema es una inteligencia superior —señala Wendt, y agrega—. No se puede anunciar algo así de la nada. Y no creo que Avi Loeb haya reflexionado mucho sobre ello».



