
Ciudad de México, 20 Ago-26 (Agencias/VRed).- La baja asistencia marcó los tres días del examen presencial de ingreso a la UNAM, al que acudió solo el 63% de los convocados al proceso extraordinario implementado para corregir las irregularidades detectadas en la prueba en línea original, la cual terminó siendo anulada por la institución.
El desarrollo de la evaluación no estuvo exento de contratiempos, destacando diversas fallas técnicas en las tabletas y computadoras asignadas a los alumnos, tales como pantallas en blanco, reinicios repentinos y desconexiones. A la presión de repetir el examen de 120 preguntas se sumó el estricto operativo de vigilancia, mediante el cual el rector Leonardo Lomelí confirmó que se detectaron 24 intentos de trampa a nivel nacional.
La repetición del examen generó malestar entre los estudiantes y sus familias, quienes expresaron su descontento por la pérdida de los lugares que ya habían obtenido de forma legítima. Aunque algunos reconocieron que el formato presencial brinda mayor control y certeza, la mayoría coincidió en que los aspirantes terminaron pagando los costos de las deficiencias organizativas del sistema de admisión universitario.
Por su parte, el rector de la UNAM admitió públicamente que la institución subestimó la magnitud del problema. Leonardo Lomelí reconoció que no previeron el enorme interés y la red de incentivos económicos que derivaron en un lucrativo negocio de venta de ayuda fraudulenta para ingresar a la universidad.


