viernes, agosto 21, 2026
Inicio Portada DEA: Jalisco, Grupo Sombra, Golfo y Noreste se disputan Veracruz con protección...

DEA: Jalisco, Grupo Sombra, Golfo y Noreste se disputan Veracruz con protección oficial

0
25
Con el presunto apoyo de autoridades estatales, en el sur de Veracruz se han afincado delincuentes dedicados al tráfico de drogas que provienen del Estado de México y que ya siembran terror y violencia en esa parte de la entidad.
Con el presunto apoyo de autoridades estatales, en el sur de Veracruz se han afincado delincuentes dedicados al tráfico de drogas que provienen del Estado de México y que ya siembran terror y violencia en esa parte de la entidad.

+++ Todo comenzó en el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, pero durante la administración de Rocío Nahle se ha multiplicado el tráfico de fentanilo y huachicol.

+++ Nada detiene al crimen en Veracruz, pues cuatro cárteles se disputan el territorio: Jalisco, Grupo Sombra, Golfo y Noreste, declarados por Estados Unidos como grupos terroristas

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Veracruz, Ver., 21 Ago-26 (VRed).- El tráfico de fentanilo ha encontrado un asidero en el estado de Veracruz: con la protección de altos funcionarios del gobierno estatal, policías, militares y efectivos de la Guardia Nacional, esa droga es introducida a los puertos y luego exportada a Estados Unidos.

En el caso de Veracruz —tierra de bandas y matones— las terminales portuarias involucradas en el trasiego son Veracruz, cuya terminal portuaria es una de las más importantes del mundo; le sigue Coatzacoalcos y a la lista se suma el puerto de Tuxpan, otro punto clave para el envío de la droga química que ha matado a más de cien mil estadunidenses en los últimos tres años.

También está el puerto pesquero de Alvarado, donde avionetas provenientes de Centro y Sudamérica bombardean cocaína en las aguas del río Papaloapan. Luego, en lanchas, los pescadores recogen los paquetes y los embodegan para luego entregarlos a los operadores de varios cárteles.

De acuerdo con información consultada en la DEA, la agencia antidrogas norteamericana, el tráfico de fentanilo así como de migrantes que provienen de Centroamérica ocurre con la protección oficial: altos funcionarios estatales, jefes policiacos, militares y efectivos de la Guardia Nacional aparecen señalados en expedientes debido al explosivo tráfico de drogas químicas por las terminales portuarias. Autoridades federales también están presuntamente involucradas.

EL IMPARABLE CRIMEN ORGANIZADO

Tierra de  caciques, bandas y capos, el estado de Veracruz sigue en manos del crimen organizado. Nadie ha podido, hasta ahora, poner freno a los amos de la mafia, por el contrario, éstos se arraigan más a grado tal que ya controlan la vida empresarial y política en los más de doscientos municipios de la entidad.

La violencia campea por todas partes, pese a la multiplicada presencia de militares, marinos y de la Guardia Nacional; sin embargo, los cárteles de la droga, particularmente Sinaloa, Jalisco y Noreste, siguen en abierta disputa por el control territorial, clave por su ubicación geográfica, pues permite que grandes cargamentos se muevan a través de los puertos de Tuxpan, Veracruz y Coatzacoalcos, considerados como las terminales marítimas preferidas de la mafia.

Los puertos veracruzanos, de acuerdo con información de la DEA, son clave para el trasiego de fentanilo hacia Estados Unidos.

También para la recepción de precursores químicos procedentes de Asia. De ahí la preocupación del gobierno norteamericano que pidió al gobierno de México militarizar todas los puertos del país hace un par de años. Y así se hizo.

Las órdenes de Washington se cumplieron en el último tramo del gobierno de López Obrador. Pese a ello, el tráfico de la droga sintética continúa boyante tanto como el huachicol fiscal.

En el Veracruz de Cuitláhuac García Jiménez no sólo operaron, impunes, grupos criminales como el cártel de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación: el territorio también es refugio de capos que delinquen en Chiapas, Querétaro, Estado de México, entre otros estados que continúan ahora en el gobierno de Rocío Nahle.

Con el presunto apoyo de autoridades estatales, en el sur de Veracruz se han afincado delincuentes dedicados al tráfico de drogas que provienen del Estado de México y que ya siembran terror y violencia en esa parte de la entidad.

Se trata de personajes que ostentan ranchos con pistas de aterrizaje y que poseen aviones y helicópteros; que lo mismo secuestran que intimidan y cuyo poder se ve reforzado por el respaldo de funcionarios de la Fiscalía de Veracruz y policías ministeriales.

Es el caso, por ejemplo, de Álvaro Sánchez Sánchez y/o Felipe Sánchez Sánchez, conocido en el mundo del hampa como “La tía”, “Pollo” y “Tartamudo, quien, además, fue identificado por las autoridades del Estado de México y por la Fiscalía General de la República como un narcotraficante de altos vuelos que amasó una fortuna cuantiosa mediante el tráfico de drogas que introduce a México desde Centroamérica a través del estado de Chiapas.

Sánchez Sánchez, de acuerdo con la información consultada, encabezó, hasta antes de ser asesinado, una célula delictiva que tenía su base en el Estado de México pero también tuvo amplios dominios en Guerrero, Michoacán, Morelos y Veracruz, particularmente en los municipios de Jesús Carranza y otras demarcaciones de esa región sureña.

Junto a Álvaro Sánchez y/o Felipe Sánchez trabajaba —ahora opera por su cuenta— Lorenzo Sánchez Sánchez, su hermano, quien responde al apodo de “Lencho” o “El Señor de los caballos”.

Este último se quedó con el control de la organización luego del asesinato de Álvaro Sánchez, quien fue abatido junto con su esposa y otros familiares el 18 de abril de 2022 en Querétaro.

Del comando que lo ejecutó nada se sabe, hasta ahora; las autoridades le aseguraron diez mil cabezas de ganado de alto registro, casas, armas y dinero en efectivo. Su red de distribución era amplia. Movía una tonelada de droga cada semana a Estados Unidos. También surtía de armamento a varios cárteles.

EL CÁRTEL DE LOS SÁNCHEZ, IMPUNE

El presunto capo Álvaro Sánchez, conocido como “El Tartamudo”, operaba en el estado de Veracruz. Sus socios cuentan con un rancho en el municipio de Oluta, cerca del municipio de Acayucan, que dispone de pista de aterrizaje y helipuerto. Además, lugareños  consultados afirman que también dispone de bodegas para almacenar drogas.

Ante esto, las autoridades de Veracruz han cerrado los ojos, a pesar de que el gobernador, Cuitláhuac García, sostiene que su gobierno no tolera la delincuencia organizada.

En los reportes de inteligencia de las autoridades del Estado de México se referían a Álvaro Sánchez como cabeza de “una célula dedicada al tráfico de drogas”, pero en el organigrama criminal que presenta se da cuenta que lo que encabezaba el llamado “Tartamudo” era un verdadero cártel. El 18 de abril de 2022 el capo fue abatido en su rancho “Los Tres Hermanos”, en Querétaro.

Se trata de toda una empresa —o varias— integradas por familiares, en su mayoría, que aparecen en redes sociales presumiendo ropa cara, autos de lujo y exhibiéndose en fiestas con grupos musicales famosos.

ORGANIGRAMA CRIMINAL

Álvaro Sánchez Sánchez está muerto, pero el cártel que heredó a familiares y socios es dirigido desde el Estado de México por varias piezas, entre otras, Gustavo Ortiz, “El Lobo” y Orfelina Rebollar Castelán. Al mando, pero en segunda posición, figura Lorenzo Sánchez Sánchez, hermano de Álvaro Sánchez; se le conoce en el hampa como “El Señor de los caballos”.

Debajo de Lorenzo Sánchez hay una lista de nueve operadores: Juan Carlos Cienfuegos Vera, Felipe Valero, Sergio Macedo, David Valero, Alexander León, Luis Alberto Benítez, José Manuel Benítez, Óscar Vallejo y Mónica Luna Ángeles.

La organización cuenta con amplios contactos en Centro y Sudamérica para enganchar droga; también disponen de una red de distribución en Estados Unidos para el envío de dinero que la conforman nueve personas.

Algunos nombres: Dexi Jiménez, Santa Guadalupe Guevara, Moisés Jiménez, entre otros que han sido identificados por las autoridades del Estado de México y la FGR.

Los informes refieren que la organización criminal cuenta con contactos en Honduras, desde donde se abastecen de drogas. La red también la componen nueve operadores.

El cártel dispone de hoteles, restaurantes, bodegas, red de transporte y, según las investigaciones, el jefe del grupo introduce la droga por Tapachula, Chiapas, y el sur de Veracruz.

Desde hace varios años este capo, que extrañamente pasó desapercibido por las autoridades —se sabe que la Fiscalía de Veracruz está comprada— opera desde Oluta, pero en todo el sur de Veracruz cuenta con propiedades: ranchos , casas y dispone de amplia red de operadores para la recepción de cargamentos de droga.

Se afirma que los cargamentos suelen llegar en aviones privados y helicópteros, pues sus ranchos cuentan con pistas de aterrizajes y helipuertos.

Y lo peor es que vive en completa impunidad, pues con cañonazos de dinero compró a la policía ministerial y a altos funcionarios de la Fiscalía de Veracruz que, por cierto, está sumida en el desprestigio.

Así florece el narco en Veracruz, con la protección de funcionarios estatales. Y así opera la impunidad en el gobierno de Rocío Nahle, donde el tráfico de drogas y huachicol gozan de impunidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí