La Feria.- Por Salvador Camarena
¿Campaña permanente o autoafirmación con las bases? La presidenta Claudia Sheinbaum tiene Zocalitis. En dos años, ha llenado la plaza mayor de México en seis ocasiones (siete si contamos el acto que se movió al Monumento a la Revolución). ¿Qué nos dice eso?
Un recuento de la actividad en el Zócalo de Andrés Manuel López Obrador como presidente (diciembre de 2018 a octubre de 2024) da por resultado ocho mítines en esa plancha en el sexenio (por supuesto, en ese periodo se atravesó la pandemia). De cualquier forma, el volumen de eventos del fundador del movimiento con su sucesora es contrastante. Si hace uno más en diciembre, lo empata.
Estamos hablando solo de actos de carácter militante. No hay en el recuento desfile alguno del 16 de septiembre o acto conmemorativo por los terremotos del 19 de septiembre. Puro mitin de Morena para Morena, incluso contando uno del 18 de marzo que AMLO se apropió.
El tabasqueño desbordó el Zócalo el 1 de diciembre de 2018 para recibir el “bastón de mando” y lanzó una arenga de arranque sexenal, donde mencionó sus 100 compromisos. El 1 de julio siguiente, daría un informe de actividades por el primer aniversario de su triunfo electoral. El 1 de diciembre de 2019, de nueva cuenta llenó el Zócalo para un balance anual. Meses después llegó la pandemia por Covid.
AMLO rebosó de nuevo la plaza mayor en diciembre 21 para celebrar tres años de gobierno. Y el 27 de noviembre de 2022 fue la nutrida marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo. El 18 de marzo de 2023, con corcholatas en el mitin, advirtió que a diferencia de tiempos del general Cárdenas, cuya expropiación 85 años atrás se honraba, en su sucesión no habría zigzagueo, nada de corregir, sí a radicalizar.
El primero de julio siguiente, de nuevo a llenar el Zócalo. En el festejo por el 5º aniversario de su elección Andrés Manuel negó que hubiera un “narcoEstado”. Un año después, habiendo ganado la elección Claudia Sheinbaum, López Obrador decretó ahí: “misión cumplida”.
Por su parte, Sheinbaum también tomó el bastón de mando en esa plaza, el 1 de octubre de 2024; a los cien días –12 de enero– volvió ahí para dar un informe por su arranque de gobierno; el 9 de marzo hizo una asamblea informativa en medio de la presión de Trump (ese día le dieron la espalda prominentes morenistas para tomarse una foto), y el 5 de octubre de 2025 retornó para celebrar su primer año.
El 6 de diciembre de 2025 hubo la concentración por los “siete años de transformación”; luego del Rochazo de Estados Unidos el 29 de abril en contra de la élite política de Sinaloa, y dado que el Zócalo estaba ocupado por el Mundial, el 31 de mayo el mitin fue en la Plaza de la República (ahí dijo que no iba a entregar ni a uno porque le pedirían más), y finalmente el domingo pasado. Siete en dos años.
Este recuento no pasa por alto la gira en tándem que hicieron AMLO y CSP luego de la elección. Dos meses –de mediados de junio a mediados de agosto– visitando las 32 entidades durante fines de semana. Tampoco la modalidad Sheinbaum de hacer, tras cada informe de gobierno del 1 de septiembre, un recorrido nacional de mítines en los estados. Mucha vitamina “P” (de plaza, de pueblo).
En varios de los actos zocaleros de Claudia han destacado como referencia Trump y/o el concepto de defensa de la soberanía: “Con EU, respeto, no subordinación”, dijo el 12 de enero de 2025, por ejemplo. Pero hay otras cosas qué explorar.
Esta movilización, ¿a quién le funciona? ¿A la Presidencia? ¿Abona a su popularidad? ¿El discurso soberanista, parte del menú de muchas de las concentraciones, es una necesidad preventiva ante Trump, un ardid para mantener a la militancia energetizada, o sólo un placebo?
Quién paga las concentraciones y sobre todo qué le cuestan a la presidenta que las demanda: porque llenar el Zócalo le abre compromisos con sindicatos y líderes cuestionadísimos –el acarreo nunca fue sin costos políticos– e incluso con gobernadores.
Finalmente: ¿es la masa guinda la que necesita ver a su lideresa, o ésta la que precisa del baño de pueblo? Pero de que la presidenta Claudia Sheinbaum va que vuela por un récord de mítines, que ni qué. Zocalitis.



