Ciudad de México, 23 Sept-26 (Agencias/VRed).- A lo largo de 110 años, la Facultad de Química (FQ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha sabido renovarse junto con el país y atender sus retos.
Ejemplo de ello fue que tras la expropiación petrolera de 1938, profesionales formados en sus aulas fueron indispensables para sostener la operación de la industria petrolera mexicana.
“Su participación mostró que la soberanía también se edifica con instituciones capaces de generar el conocimiento que el país necesita”, resaltó el rector Leonardo Lomelí Vanegas.
Su 110 aniversario, dijo, permite valorar su legado y debatir sobre las tareas que habrá de asumir en los próximos años; su trayectoria permite ver que forma parte de la consolidación de la enseñanza y la investigación química en México.
Al presidir la Ceremonia Magna por el 110 aniversario de la FQ señaló que su historia está ligada a momentos decisivos de la vida nacional.
Acompañado por el director de la Facultad, Carlos Amador Bedolla; y el exrector Francisco Barnés de Castro, Lomelí Vanegas resaltó la proyección internacional de su comunidad a través de figuras como Mario Molina, Premio Nobel de Química; y de Francisco Bolívar Zapata, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias; así como Lena Ruiz Azuara, pionera de la química inorgánica médica en México, cuyo trabajo condujo al desarrollo de las casiopeínas, primer fármaco oncológico diseñado íntegramente en una universidad mexicana que alcanzó la etapa clínica en México.
“Sus trayectorias son referentes del rigor, la creatividad y la vocación de servicio con los que la investigación universitaria puede incidir en el bienestar de la humanidad”, agregó el rector.
Asimismo, remarcó que además de un Premio Nobel, la Facultad ha dado dos rectores a la UNAM: Francisco Barnés de Castro y Roberto Medellín Ostos.
En la explanada de dicha entidad académica, Lomelí Vanegas agregó que de sus aulas han egresado universitarios que se desempeñan en las industrias farmacéutica, alimentaria, petrolera y minera, así como en la protección ambiental, la docencia, la biotecnología y el desarrollo de nuevos materiales.
Y los desafíos que tenemos por delante exigirán respuestas decididas, por ejemplo para mejorar el tratamiento y aprovechamiento del agua, crear fuentes de energía más limpias, producir medicamentos accesibles y garantizar alimentos seguros.
“A las alumnas y los alumnos de esta Facultad les corresponde recibir una herencia extraordinaria, examinarla con libertad y llevarla hacia territorios todavía inexplorados. En sus ideas e inquietudes se encuentran algunos de los descubrimientos que definirán las décadas por venir”, dijo el rector Lomelí.



