Washington, EU., 27 Jul-26 (Agencias/VRed).- A nivel mundial se utilizan actualmente unas 7 mil 500 lenguas siendo el inglés, el chino mandarín, el hindi, el español, el árabe y el francés las más comunes, contando tanto a los hablantes nativos como a los no nativos.
Son muchas lenguas, pero estamos muy lejos de la cifra máxima registrada a lo largo de la historia.
Los investigadores utilizaron modelos matemáticos y conocimientos de antropología, lingüística y demografía para estimar el número de lenguas utilizadas en todo el mundo hace unos 12 mil años, hacia el final de la última Edad de Hielo, abarcando un periodo denominado «época del Holoceno». Identificaron un periodo que abarca desde el primer milenio a. C. hasta el primer milenio d. C., en el que la humanidad podría haber hablado decenas de miles de lenguas diferentes.
Los investigadores también registraron un importante declive desde esta «edad de oro» lingüística, debido a la sustitución de lenguas impulsada por factores como la expansión de grandes imperios en la Antigüedad y el colonialismo europeo en los últimos siglos.
«Las lenguas son importantes para sus comunidades. Transmiten conocimientos, asociaciones y recuerdos», afirmó Claire Bowern, profesora de lingüística y antropología en la Universidad de Yale, en Connecticut, y una de las responsables del estudio publicado en la revista «Science».
«Para los científicos, las lenguas contienen enormes cantidades de información sobre el pasado, desde dónde vivían las personas hasta qué comían y de qué hablaban. Además, nos abren una ventana a la mente humana», añadió Bowern.
Surgieron y evolucionaron numerosas familias lingüísticas, y con el tiempo apareció la lengua escrita, primero en Mesopotamia —el sumerio escrito en escritura cuneiforme— durante el cuarto milenio a. C., y de forma independiente en lugares como Egipto, China y Mesoamérica.
Los investigadores estimaron que el número alcanzó un máximo que oscilaba entre 30 mil y, potencialmente, más de 75 mil lenguas diferentes utilizadas en todo el mundo en un mismo momento.
«Rara vez nos damos cuenta de que, hasta hace apenas unos pocos miles de años, la humanidad habitaba un mundo cultural mucho más diverso que el que conocemos hoy en día», afirmó el autor principal del estudio, Damian Blasi, científico cognitivo y antropólogo evolutivo del Instituto Catalán de Investigación y Estudios Avanzados de España.
Registros incompletos
Los investigadores hicieron gala de cierto ingenio para llegar a sus estimaciones.
«Hasta hace muy poco no existían pruebas directas sobre el número de lenguas. No podemos basarnos en los registros extremadamente incompletos de la Antigüedad. Pero, como sabemos mucho sobre las relaciones entre las lenguas y las sociedades, podemos partir de un par de supuestos para elaborar un modelo de simulación de la diversificación lingüística a lo largo del tiempo», explicó Bowern.
Los investigadores utilizaron datos de 171 sociedades de cazadores-recolectores actuales de África, Sudamérica y el sudeste asiático para evaluar el tamaño de los grupos etnolingüísticos —cada uno de los cuales representa una lengua distinta— cerca del inicio del Holoceno. Aplicaron esos datos a las estimaciones de la población humana de la época.
Las personas se encontraban dispersas en pequeñas bandas por todo el mundo, viviendo como cazadores-recolectores nómadas, sin que hubiera aún llegado el inicio de la agricultura ni el establecimiento de asentamientos permanentes y culturas más complejas. Los investigadores estimaron que estas poblaciones dispersas, hace unos 12 mil años, hablaban quizá entre 4 mil 500 y 6 mil 200 lenguas.
A medida que la población mundial fue creciendo gradualmente a lo largo de los milenios siguientes y la sociedad humana fue cambiando, el número de lenguas se incrementó.
«La situación en la que las poblaciones aumentan y practican la agricultura da lugar a comunidades más sedentarias y resulta ideal para el desarrollo de muchísimas lenguas pequeñas», afirmó Bowern.
Numerosas lenguas, tanto principales como secundarias, han surgido y desaparecido. Por citar solo algunos ejemplos, cabe mencionar el sumerio, el hitita, el acadio y el etrusco, diversas lenguas utilizadas en el antiguo Egipto y la antigua China, y algunas lenguas africanas con sonidos de chasquido.
Bowern también señaló que las lenguas antiguas pueden evolucionar hacia nuevas lenguas, como ocurrió con el latín —la lengua de la antigua Roma—, que se transformó en lenguas como el francés, el italiano y el español en los siglos posteriores a la desaparición del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d. C.
Las potencias coloniales solían practicar el imperialismo lingüístico. Por ejemplo, Inglaterra tomó medidas drásticas contra el irlandés en Irlanda, España prohibió las lenguas indígenas en América y Portugal prohibió las lenguas indígenas en Brasil. Otros ejemplos son el hecho de que Francia impusiera el francés en sus colonias africanas y que Japón suprimiera el coreano en Corea.
Algunas lograron persistir. Por ejemplo, las lenguas de los incas, los mayas y los aztecas sobrevivieron a los intentos de supresión por parte de los españoles.
Aproximadamente la mitad de las lenguas que se utilizan hoy en día se consideran en peligro de extinción.
Bowern afirmó que «el 90 % de la población mundial habla el 10% de las lenguas del mundo, por lo que hay muchísimas lenguas con un número reducido de hablantes y usuarios de lengua de signos».



