El legado de Eric Hobsbawm

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"Mi objetivo es comprender y explicar por qué las cosas se desarrollaron de la manera en que lo hicieron y cómo se unen."

México., 2 Oct-21 (Agencia).- Eric John Ernest Hobsbawm, para muchos el mejor historiador del siglo pasado nació en Alejandría, Egipto el 9 de junio de 1917. Murió en Londres el 1 de octubre de 2012.

Su básica trilogía sobre las tres edades del mundo se centra en la teoría de la destrucción mutua asegurada en la Guerra Fría: La era de la revolución: Europa 1789-1848 (1962), La era del capital: 1848-1875, (1975) y La era del imperio (1987), que han sido traducidas a muchos idiomas y aclamadas por Niall Ferguson como «el mejor punto de partida para cualquiera que desee comenzar a estudiar historia contemporánea».

Libros fundamentales para entender de manera profunda la transformación y advertir el devenir desde una perspectiva muy precisa.

Es uno de los más prestigiosos en el ámbito de la historiografía contemporánea de orientación marxista, autor de diversas obras sobre la revolución industrial epicentro del desarrollo no sólo de la productividad sino del pensamiento.

Estudia de manera clara y profunda los movimientos sociales preindustriales, la historia europea contemporánea y la metodología de la historia. Miembro de una familia judía de origen polaco, nació en Egipto, aunque con nacionalidad británica, y pasó su infancia y adolescencia en Viena y Berlín. En 1929 falleció su padre, y poco después su madre; tanto él como su hermana fueron adoptados por sus tíos, que emigraron a Londres en 1933, coincidiendo con el ascenso del nazismo.

Con sólo catorce años se afilió al Partido Comunista en Berlín, para después incorporarse, en 1936, al Partido Comunista Británico.

Gracias a su sólida formación consiguió una beca para ingresar en el King’s College de la Universidad de Cambridge, donde se doctoró en historia con una tesis sobre la Sociedad Fabiana, germen del Partido Laborista británico.

Ejerció la docencia desde 1947 como profesor de historia en la Universidad de Londres. Sus trabajos empezaron a conocerse en los 1960, creando una gran expectativa sobre todo su trabajo.

Eric Hobsbawm se especializó en el estudio de la historia contemporánea, sin excluir de su campo la historia más reciente, que caracterizó en El siglo breve (1996), título que alude al siglo XX y que el historiador circunscribió al período comprendido entre 1914 y 1991, año de la desaparición de la URSS.

La aplicación de su visión marxista contribuyó a la construcción de la disciplina de la historia social, que aspiraba a enterrar la tradición historiográfica victoriana, orientada a los grandes personajes y el culto a la personalidad. Centró sus estudios en el desarrollo de las tradiciones, la crítica hacia las invenciones de las élites y los contextos de la construcción de los modernos estados-nación, señalando las conexiones entre el devenir político y sus causas económicas.

El materialismo histórico de Hobsbawm alcanzó una influencia muy notable en los ámbitos académicos de todo el mundo occidental durante el siglo XX, y en especial en los centros británicos. Personaje abiertamente polémico, fue blanco de numerosas críticas por sus convicciones marxistas, a las que nunca renunció, aunque sí hizo una profunda autocrítica.

«Sobre el nacionalismo»

La claridad de su intuición es tan vital hoy como lo fue en su vida: «Sobre el nacionalismo«, de Eric Hobsbawm, es un trabajo esencial para cualquiera que quiera comprender este fenómeno.

«Sigo estando en la curiosa posición de rechazar, desconfiar, desaprobar y temer al nacionalismo allá donde exista… si bien reconozco su enorme fuerza, que se debe aprovechar para progresar, si ello es posible.

En las dos últimas décadas, los usos del término «nacionalismo» han aumentado vertiginosamente con la creciente marea de partidos nacionalistas. En esta recopilación de los escritos de Hobsbawm sobre el nacionalismo, vemos algunas de las consideraciones históricas críticas que aplicó a este asunto tan controvertido, lo cual es más relevante que nunca, ya que nos encontramos en el umbral de una era en la que internet y la globalización del capital amenazan con borrar muchas fronteras nacionales mientras que, en parte como reacción, el nacionalismo parece resurgir con renovadas fuerzas. Más que cualquier otro historiador de nuestro tiempo, Hobsbawm tuvo mucho cuidado de considerar seriamente estos movimientos y nunca condenar el nacionalismo y el patriotismo como algo simplemente absurdo.

Hobsbawm también escribió sobre otros muchos temas, incluyendo la memoria en Años interesantes. Una vida en el siglo XX (2003). Poco antes de su muerte, en octubre de 2012, terminó una colección de ensayos sobre cultura, Un tiempo de rupturas (2013), y también dejó instrucciones para la publicación de futuras colecciones: ¡Viva la Revolución! (2018), editado por Leslie Bethell donde reúne sus escritos sobre América del Sur y América Latina, y Sobre el nacionalismo (2021) con la edición e introducción de Donald Sassoon.

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