Ciudad de México, 12 Ago-26 (Agencias/VRed).- En México, 14.9 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años enfrentan un escenario de exclusión: están fuera de la escuela y del mercado laboral o se encuentran en trabajos precarios, debido a barreras estructurales como el ingreso de sus hogares, el lugar donde viven, las responsabilidades de cuidado no remunerado y la discriminación, de acuerdo con la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno.
La organización señaló que si bien la cifra ha disminuido, el avance es “demasiado lento”, pues en los últimos cuatro años, el número de jóvenes en estas condiciones se redujo apenas en 1.5 millones de personas.
Hannia Zenteno Cruz, integrante de la alianza, advirtió que, de mantenerse este ritmo, México tardaría cerca de 40 años –prácticamente dos generaciones completas– en cerrar esta brecha.
Esto significa, dijo, que una persona joven que actualmente tiene 20 años estaría cerca de cumplir 60 antes de que el país lograra revertir esta situación.
Trabajos mal pagados, única opción
En conferencia de prensa, indicó que respecto a los 15.4 millones de jóvenes que sí cuentan con un empleo también enfrentan condiciones de precariedad, pues 60 por ciento (9.2 millones) de ellos labora en la informalidad, sin prestaciones ni acceso a la seguridad social.
La desigualdad también comienza desde la etapa educativa y está estrechamente vinculada con el origen socioeconómico. Mientras 95 por ciento de las personas de 15 a 17 años que viven en hogares de mayores ingresos continúa estudiando, entre quienes pertenecen a los hogares con menores ingresos la proporción cae a 59 por ciento, apuntó.
La brecha se hace evidente al comparar ambos grupos: por cada 20 jóvenes de hogares con menores ingresos, alrededor de ocho ya habrían dejado la escuela, frente a solo uno entre quienes viven en hogares de mayores ingresos.
Las labores de cuidado en el hogar también excluyen, y afectan principalmente a las mujeres jóvenes. De los 4.9 millones de personas jóvenes que están fuera de la escuela y sin trabajo, 3.7 millones son mujeres, agregó la organización.
Para quienes buscan incorporarse al mercado laboral, conseguir un empleo que les permita estudiar, adquirir experiencia y desarrollarse profesionalmente también representa un desafío.
La realidad del desempleo
María José Herrera, egresada y maestra de primaria, relató las dificultades que enfrentó para conseguir su primer empleo. Uno de los principales obstáculos, explicó, fue la exigencia de experiencia por parte de las empresas, incluso para puestos dirigidos a jóvenes que ya cuentan con formación académica y prácticas profesionales.
Cuando finalmente logró encontrar un trabajo, se encontró con otra realidad: salarios bajos, contratos temporales y jornadas extensas que dificultan continuar con la formación profesional y construir una trayectoria laboral estable.
Frente a ello, la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno subrayó que las juventudes “no deben ser consideradas sólo beneficiarias de programas”, por lo que llamó a acelerar las políticas dirigidas a este sector, pues las cifras muestran que el acceso a la educación y a un empleo digno continúa condicionado por el origen socioeconómico y otras desigualdades estructurales.



