Expediente: Fracturada 4T, diputados insumisos.- Por Luis Velázquez Rivera

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Luis Velázquez, columnista.
Luis Velázquez, columnista.

Fracturada 4T; diputados insumisos

El primer diputado local de MORENA en rafaguear a un compañero de partido, y al mismo tiempo, funcionario público, fue Magdaleno Rosales Torres.

Entonces, agarró su escopeta Magnum y apretó el gatillo en contra del secretario General de Gobierno, Éric Patrocinio Cisneros Burgos, el hijo ilustre de Otatitlán con su Cristo Negro.

Entre otras cositas, aseguró que Cisneros compraba bienes materiales en Baja California, su tierra adoptiva, con dinerito público del gobierno de Veracruz.

Incluso, galopeó en varias estaciones de radio cacareando su gran descubrimiento.

“El ardiente profeta de la aurora”

Un solo grito suena y resuena en la república amorosa: ¡Te queremos, AMLO, te queremos!

La apoteosis máxima de la egolatría incontrolable desde las avenidas de la Ciudad de México.

Luego de la marcha en defensa del INE, Instituto Nacional Electoral, la gran marcha obradorista.

AMLO, exhibiendo el puño y los músculos.

De aquí pa’lante, mínimo, el Maximato, tipo Plutarco Elías Calles, del siglo XXI.

El poder detrás del trono.

Y si es posible, caray, la reelección, igual, igualito que Benito Juárez durante quince años.

 

Hostigamiento sexual en la SEFIPLAN y SEDESOL

El deseo sexual, y su hermano gemelito, el acoso, son como una tormenta huracanada sobre el Golfo de México avasallando la arena de la playa con las olas. Son como un perro rabioso, sin cura, lanzando dentelladas al objeto y sujeto de la carne intensa y volcánica. Lo decía Sigmund Freud en sus treinta tomos escritos sobre sexología. “El sexo mueve el mundo”.

León Felipe y el Che se conocieron en el D.F. y tenían rotas las suelas de los zapatos

Era un café en la Ciudad de México… Y era la mitad del siglo pasado, aprox… Y en una mesa se estaban conociendo dos hombres… Uno, poeta, y el otro, médico y escritor… El poeta, León Felipe, recién exiliado en México… Y el médico, Ernesto Guevara de la Serna, y a quien todavía no le endilgaban el título de Che… Y cuando los dos hombres cruzaban los pies en un largo y prolongado cafecito, se les veían la suela de sus zapatos… Y las suelas de los zapatos de los hombres estaban rotas… Los dos eran (y siempre lo fueron) pobres… Y soñaban… León Felipe y Ernesto Guevara eran, además, jóvenes… Muy jóvenes… Y como jóvenes, idealistas.

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