Ciudad de México, 4 Jun-26 (Agencias/VRed).- A una semana de que dé inicio la Copa Mundial de Futbol, el transporte público en la Ciudad de México enfrenta obras inconclusas, fallas en el suministro eléctrico, retrasos e interrupciones en el servicio, lo que ha causado afectaciones a miles de personas en sus actividades cotidianas.
En el Metro continúan trabajos de remodelación en distintas estaciones, donde usuarios deben sortear zonas en obra, polvo, señalamientos ambiguos, además de escaleras eléctricas y elevadores fuera de servicio.
Es el caso de la estación Hidalgo de la línea 3, donde los pasajeros deben caminar en piso aún expuesto, costales, andamios y el paso constante de trabajadores con material. Ayer, la misma línea registró un corte de corriente por trabajos de revisión de las vías entre las estaciones Zapata y Coyoacán, incidente que detuvo por minutos la marcha de un tren y provocó que los pasajeros tardaran hasta 40 minutos en recorrer menos de la mitad del trayecto.
Obras a destiempo
A ello se suma la suspensión en cinco estaciones de la línea 2 por trabajos de remodelación de última hora ante la justa deportiva, situación que ha generado largas filas y aglomeraciones para abordar las unidades de apoyo de la Red de Transporte de Pasajeros, obligando, en algunos casos, a que usuarios opten por utilizar taxis por aplicación.
En tanto, en el Sistema Metrobús las afectaciones ya son recurrentes. Prueba de ello es que tan sólo en los tres días recientes, las líneas 1, 3, 4 y 7 registraron casi medio centenar de modificaciones en su operación al tener que aplicar circuitos provisionales, así como cierres parciales por manifestaciones.
También sigue pendiente la puesta en marcha de la línea 14 del Trolebús, uno de los proyectos de movilidad considerados para reforzar el traslado de aficionados hacia el estadio Azteca, la cual conectará Huipulco con el Cetram Universidad, donde se observan parabuses aún cubiertos con plástico, así como guías podotáctiles en el piso.
Asimismo, en la línea 4 del Cablebús, que correrá de Pedregal de San Nicolás, en Tlalpan, a la estación Universidad del Metro, ya comenzaron los trabajos de cimentación tras la conclusión de los estudios de mecánica de suelos.
Ernesto Morúa, analista en movilidad urbana, señaló que la ciudad llega al evento internacional con un sabor agridulce al tener avances en la incorporación de nuevas rutas de transporte, pero proyectos con premura.
A todo lo anterior se suma que en las calles de la capital hay al menos ocho plantones de familias víctimas de desalojos, dos ubicados en la colonia Centro y uno en la Roma; madres de familia instaladas frente a la Fiscalía General de Justicia que denuncian violencia vicaria; estudiantes que exigen revisión de supuestas irregularidades administrativas en el Instituto Politécnico Nacional, y solicitantes de vivienda, entre otros.
Centro copado por la CNTE
El plantón mayoritario es el que instalaron hace 10 días los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en al menos una docena de vialidades y dos plazas públicas, lo que ha colapsado el tránsito vehicular y peatonal en el primer cuadro.
Además, ha generado que no puedan entrar desde el lunes pasado al Centro Histórico los camiones recolectores de basura y pipas para abastecer de gas y agua a domicilios y establecimientos, como hoteles y restaurantes.
Habitantes, huéspedes y visitantes del Centro Histórico a su paso deben sortear cables que salen de los registros o cuelgan a media calle para “conectarse ilegalmente a la energía eléctrica”; caminan encogidos con precaución para no atorarse el cuello o los pies con los lazos con que los inconformes sujetan las casas de campaña, carpas y lonas de las ventanas de inmuebles.
Los maestros ocupan el corredor peatonal Madero, las avenidas 5 de Mayo y 20 de Noviembre, el Paseo de Condesa y las calles Marconi, Tacuba, Filomeno Mata, Ignacio Allende, Donceles, República de Cuba, Simón Bolívar, Belisario Domínguez, así como las plazas públicas Manuel Tolsá y Sebastián Lerdo de Tejada, entre otras.
Tras nueve meses, los afectados del desalojo del edificio ubicado en la calle República de Cuba pernoctan en la vía pública, quienes señalaron que viven con temor de que los retiren de la vialidad ante la llegada de los educadores que se ubicaron a unos metros.



