Contraseñas.- Por Miguel Valera
+ La fe mueve montañas, pero no transforma.
+ Llama Iglesia Católica a “participación responsable” para cambiar estructuras sociales caducas y enfermizas.
+ “Esta dirigencia no tolerará la corrupción”: Ariadna Montiel en MORENA.
Viajé el fin de semana a San Francisco Ixtacamxtitlán en la sierra Norte de Puebla y me impresionó ver a los miles de peregrinos —caminando, en bicicletas, en camiones, autos y camionetas— en trayecto a Texocuixpan, para visitar el Santuario del Señor de la Buena Muerte, cuya fiesta es el 3 de mayo. ¡Cuánta fe, cuánta devoción, cuánto sacrificio!, pensé, para llegar a los pies de esa imagen de Cristo crucificado, lacerado, sangrante.
Vi ese ejército de seres humanos, hombres, mujeres, niñas y niños. A vuelta de rueda, me acerqué a un par de jóvenes, quienes al lado de sus padres se veían ya muy cansados y les dije que si los acercaba un poco al Santuario. “No, no, no”, me contestaron. “La idea es caminar, peregrinar, sufrir”, me dijo el joven. Cerré la ventanilla del auto climatizado y seguí mi ruta.
Pensé en Gabriel Marcel y su libro Homo Viator: Prolegómenos a una metafísica de la esperanza en donde alguna vez leí que “la esperanza es una especie de petición, de exigencia, de afirmación que se eleva en medio de la adversidad”. La esperanza es una fuerza que nos hace ir para adelante, caminar, buscar, seguir, pensando que encontraremos algo mejor allá en el horizonte.
Ese deseo natural del ser humano ha sido utilizado, desde épocas milenarias, por religión y política. Líderes religiosos y políticos han mantenido un discurso similar: más adelante, más allá, en el horizonte, hay algo mejor. Con esa idea se ha manipulado y movido multitudes. El vendedor de esperanzas es muy común en estas dos prácticas humanas.
Ya en Xalapa, el domingo, me llamó la atención el comunicado de la Arquidiócesis de Xalapa, en donde el padre Juan Beristain de los Santos dice que “nadie debe excluirse de la participación responsable para cambiar las estructuras sociales caducas y enfermizas desde dentro con el trabajo y dedicación de cada día”.
“Solo juntos podemos, con la fuerza de la fe en Cristo, instaurar un cambio real donde haya menos desigualdades y más justicia social”, indicó el párroco de San Isidro en Xalapa. Sus palabras, un ideario de esperanza que invitan a la reflexión y también al cuestionamiento, porque en más de 2 mil años de cristianismo no se ha logrado erradicar la maldad humana y la corrupción inherente.
El clérigo, filósofo y teólogo de la región de Tezonapa, Veracruz, comenta que “para poder servir a los más pobres como Jesús lo ha hecho se requieren, al menos, tres requisitos básicos: Buen testimonio de vida ante los demás, fuerza del Espíritu Santo para mantenerse en el servicio desinteresado y auténtica sabiduría para las responsabilidades del servicio a los otros (Hech 6, 3)”.
“Hay más de 20 millones de ciudadanos que necesitan de un verdadero servicio para incorporarlos al desarrollo integral del País. Los pobres no deben ser utilizados para ningún otro fin que no sea sacarlos adelante de la pobreza estructural que viven cada día e incorporarlos al desarrollo integral y total”, expuso.
“Ante los tiempos difíciles que vivimos en México y en Veracruz, es necesario que todos los ciudadanos, sin excepción alguna, colaboremos para la construcción de la paz y la instauración del bien común en todas las estructuras sociales”, comentó.
Ideas, ideas y más ideas, nobles aspiraciones. Si los miles de católicos se pusieran manos a la obra, la realidad sería otra desde hace cientos de años. Pero bueno, insisto, luchamos contra la naturaleza humana.
Con esas mismas y nobles aspiraciones se mueve hoy el partido en el poder, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), que este domingo renovó su dirigencia nacional. Ariadna Montiel Reyes fue muy clara, al señalar que “esta dirigencia no tolerará la corrupción”. Si los aplausos, como le escuché decir alguna vez a un maestro del periodismo, siempre son en contra de alguien, los que recibió Montiel Reyes fueron sin lugar a dudas para su antecesora, Luis María Alcalde.
El senador Manuel Huerta —un veracruzano muy cercano a la nueva lideresa— lo expresó así: “Desde el Congreso Nacional de MORENA: el que manda es el pueblo- Hoy fue clara Ariadna Montiel Reyes: no habrá espacio para la corrupción. En Morena se actúa con principios. Quien falle al pueblo, debe responder.
Respaldamos a Claudia Sheinbaum Pardo y seguimos la ruta que nos enseñó Andrés Manuel López Obrador. En Veracruz, rumbo a 2027: unidad, responsabilidad y territorio. Ánimo. El pueblo manda”.
Más ideas, más esperanzas, más política, que, como la religión, nos vende ideas para un futuro mejor. Ya veremos qué sucede.
@MValeraH



