Cuernavaca, Mor., 25 Sept-26 (Agencias/VRed).- La colectiva Comandanta Ramona, integrada por estudiantes universitarias, egresadas y activistas sociales de Morelos, cumplió más de 200 días en plantón en el auditorio Emiliano Zapata, ubicado en el campus Chamilpa de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), para exigir a la rectora, Viridiana León Hernández, a la gobernadora, Margarita González Saravia, y a los demás poderes y niveles de gobierno un modelo integral de seguridad que atienda y erradique los feminicidios de estudiantes universitarias y de otras mujeres en la entidad.
Las integrantes de la colectiva se negaron a entregar el auditorio, que mantienen bajo su control desde marzo pasado, cuando la mayoría de las instalaciones del campus Chamilpa fueron devueltas por integrantes de la Resistencia Estudiantil de la UAEM, en mayo.
Las jóvenes consideran insuficientes las medidas de seguridad anunciadas e implementadas por la rectoría para frenar la crisis de violencia que afecta al campus Chamilpa, al resto de las instalaciones universitarias en distintos municipios y a la entidad en general.
El feminicidio de Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante española de intercambio académico en la UAEM, asesinada el pasado 12 de septiembre en Cuautla, confirmó, a su juicio, que las acciones de las autoridades no han sido suficientes. La joven fue la quinta estudiante universitaria víctima de feminicidio en los últimos 17 meses, de acuerdo con las integrantes de la colectiva.
Sin embargo, las universitarias sostienen que la crisis se hizo evidente desde febrero y marzo, cuando desapareció Kimberly Beltrán Ramos dentro del campus Chamilpa. Su cuerpo fue localizado sin vida el 2 de marzo en las inmediaciones de la universidad, fecha en que las estudiantes tomaron el auditorio para exigir seguridad y el cese de los feminicidios y desapariciones de integrantes de la comunidad universitaria, hombres y mujeres.
A más de seis meses de esos hechos, las jóvenes aseguran que el problema no se limita a la inseguridad y la violencia, sino que también denunciaron ante las autoridades la presunta operación de una red de trata de personas y narcomenudeo dentro del campus.
Explicaron que, al inicio del ciclo escolar 2025-2026 y en periodos anteriores, algunos compañeros y taxistas que ingresaban a las instalaciones entregaban tarjetas a estudiantes de nuevo ingreso para ofrecerles supuestos trabajos como acompañantes.
Por ello, exigieron que se investiguen estos señalamientos y se deslinden responsabilidades, tanto de las autoridades universitarias como del gobierno estatal.
Las estudiantes también acusaron que Morelos se ha convertido, desde hace varios años, en una entidad donde prevalece la impunidad y la mayoría de los feminicidios no se castigan. Destacaron que muchas de las víctimas son jóvenes y algunas de ellas universitarias.
“Nosotras creemos, desde la colectiva, que son jóvenes porque las compañeras, en algún momento de esta tragedia, sirven como moneda de cambio, porque sabemos que dentro de la universidad no sólo es un tema de inseguridad, sino un tema que nos pone de frente con una trata de personas, con un negocio ilícito que mantiene a las compañeras como moneda de cambio”, denunciaron.
Las jóvenes afirmaron que han recibido testimonios de estudiantes sobre la presunta existencia de redes de trata de mujeres y narcomenudeo en el campus Chamilpa. Según sus señalamientos, algunos hombres son incorporados primero a la venta de drogas y posteriormente involucran a mujeres universitarias, muchas de ellas sus parejas sentimentales.
“Cuando inició el paro, a principios de marzo de 2026, salieron muchos temas relacionados con que había taxistas, compañeros hombres y también compañeras mujeres que se acercaban a las de nuevo ingreso a ofrecerles tarjetitas. Esas tarjetas están en internet; incluso tenemos fotos en las que invitan a las compañeras a ser mujeres de compañía. Sabemos en qué resulta eso, ¿no? En el reclutamiento de mujeres y hombres para hacer estos negocios”, afirmó Yuqui Millán, estudiante de la Facultad de Derecho de la UAEM.
La universitaria insistió en que la crisis de seguridad y los feminicidios en la institución forman parte de un problema más amplio, que no se resolverá únicamente con la instalación de luminarias, controles de acceso y listas de estudiantes, medidas implementadas al inicio del ciclo escolar 2026-2027.
“Sabemos que no nos estamos enfrentando nada más a un tema de inseguridad, sino a un tema que viene estructurado con una trata de personas y en el que las compañeras resultan ser monedas de cambio”, recalcó.
Además, acusó que las autoridades universitarias y estatales conocen la situación, pero guardan silencio para minimizar el problema y proyectar una imagen de seguridad en la universidad y en Morelos.
Más de 200 días de toma del auditorio Emiliano Zapata
Yuqui Millán explicó que la principal razón por la que las integrantes de la colectiva permanecen en el auditorio es que no confían en que las medidas de seguridad implementadas por la rectoría al inicio del ciclo escolar vayan a frenar los feminicidios.
En cambio, demandan una investigación profunda sobre la violencia feminicida en Morelos y la construcción de un modelo integral de seguridad, con la participación de estudiantes, docentes, investigadores, autoridades, policías, jueces y sociedad civil, similar al que se impulsó en Ciudad Juárez para atender la violencia contra las mujeres.
“La Resistencia entrega las instalaciones en mayo, pero unos días antes nosotras ya nos habíamos quedado aquí en el auditorio, porque sabíamos que estas medidas que ya eran públicas no iban a cumplir con las necesidades que las mujeres morelenses universitarias necesitábamos”, explicó.
La estudiante insistió en que se requiere una investigación de fondo sobre el fenómeno feminicida que afecta a Morelos y, por consecuencia, a las universitarias.
El saldo, dijo, es de cinco estudiantes asesinadas en los últimos 17 meses.
La realidad no cayó desde Kim: Millán
La estudiante recordó que Kimberly desapareció el 20 de febrero dentro del campus Chamilpa y cuestionó que la universidad haya insistido en que la joven no ingresó a las instalaciones.
Aseguró que Kimberly avisó a sus familiares que ya había llegado a la universidad y que su cuerpo fue localizado sin vida el 2 de marzo, en la zona norte del campus, en un lugar donde, según Millán, sus familiares y elementos de la policía y de la Fiscalía General del Estado (FGE) ya habían buscado.
El cuerpo presentaba evidentes huellas de violencia. Un exnovio de Kimberly fue detenido y actualmente está vinculado a proceso, pero, según la estudiante, la Fiscalía no ha ampliado las investigaciones.
“Nunca es suficiente (la justicia para Kim y las otras universitarias). No nos sentimos protegidas; nos sentimos traicionadas e inseguras. No es suficiente que la universidad y el estado emitan comunicados. Nos preocupa que no existan procesos legales correctos y que la población no esté bien informada”, expresó.
Afirmó que la desaparición y el feminicidio de Kimberly no sorprendieron a la colectiva, pues antes de los hechos ya habían sostenido mesas de trabajo con autoridades de rectoría para advertirles sobre los riesgos y exigirles que atendieran el problema.
“Le pedíamos que hiciera su trabajo, porque estas cosas podían pasar y pasaron: asesinaron a la compañera Kim y por eso detonó el paro general”, recordó. Agregó que la violencia se hizo evidente desde las desapariciones de Kimberly y Karol Gómez Toledo, quien también fue localizada sin vida, así como con los casos de Michelle, Aylin y Claudia.
“Desde que Kim desapareció, desde que Karol desapareció y apareció muerta también, y las demás, Michelle, Aylin y Claudia, hemos visto cómo avanzan los meses y las compañeras siguen desapareciendo, siguen siendo asesinadas”, señaló.
Las integrantes de la colectiva afirmaron que continúan luchando para que mejore la seguridad en la UAEM, principalmente en el campus Chamilpa, pues consideran que las estudiantes enfrentan riesgos tanto en sus traslados como dentro de las instalaciones.
“Lo único que nos diferencia de las otras compañeras es la suerte. Todos los días, al salir de casa, nos sentimos inseguras. Sabemos que el trayecto de casa a la universidad es un riesgo constante y que dentro de las aulas tampoco nos sentimos seguras. El filtro de seguridad no sirve, porque los feminicidas pueden ser nuestros compañeros, nuestras parejas sentimentales, que también son universitarios, maestros y catedráticos”, denunciaron.
Acusan omisiones de la rectora y la gobernadora
Las estudiantes acusaron a la rectora Viridiana León Hernández y a la gobernadora Margarita González Saravia de incumplir sus responsabilidades al frente de la universidad y del estado.
Sostuvieron que ambas llegaron a sus cargos mediante acuerdos políticos y bajo la narrativa de que era tiempo de mujeres, pero, a su juicio, no han respondido a la crisis de violencia que enfrentan las universitarias.
Como ejemplo, señalaron que la rectora no ha dado la cara ni atendido a las víctimas cada vez que ocurre un feminicidio de una estudiante.
También reprocharon a la gobernadora su actuación ante las protestas feministas. Recordaron que el gobierno estatal instaló vallas metálicas durante las movilizaciones del 8 de marzo, cuando aún estaba reciente la desaparición y el asesinato de Kimberly.
Asimismo, criticaron que el pasado 16 de septiembre, durante las protestas que interrumpieron el desfile por la Independencia, la mandataria se retirara del balcón de Palacio de Gobierno cuando las manifestantes ingresaron al lugar.
En materia de justicia, las integrantes de la colectiva exigieron que deje de ser selectiva y que se esclarezcan todos los feminicidios, tanto de universitarias como de otras mujeres.
También demandaron que los homicidios de mujeres cometidos con violencia extrema sean investigados con perspectiva de género y sancionados como feminicidios cuando se acrediten los elementos del delito, y que no se minimicen las cifras de violencia contra las mujeres en Morelos.
Crisis de seguridad en Morelos: Mariana
Mariana, estudiante de la Facultad de Farmacia de la UAEM e integrante de la colectiva, señaló que existe una grave omisión de las autoridades universitarias, estatales y de los distintos niveles de gobierno, pues, afirmó, la mayoría de los delitos, feminicidios y otras agresiones contra las mujeres permanecen impunes.
Destacó que cuatro feminicidios de alumnas de la UAEM registrados en lo que va de 2026 representan, según su testimonio, la cifra más alta en la historia de la institución en un solo año. A ellos se suma el caso de Aylin, asesinada en abril de 2025. Afirmó que los feminicidios de las universitarias no son hechos aislados, sino parte de la violencia que se extiende por Morelos y afecta a mujeres de todos los municipios, sean o no estudiantes.
“Llamó la atención que fuera una estudiante y luego otra y luego otra, pero todas las demás mujeres que no son estudiantes siguen siendo víctimas de feminicidio. No son hechos aislados, sino parte de una violencia encubierta por el gobierno y también por la sociedad”, expresó.
Llamó a las estudiantes y a la comunidad universitaria a mantener la solidaridad y exigir condiciones de seguridad para todas las mujeres estudiantes universitarias o no. “Estamos en un tiempo de crisis de seguridad. Como estudiantes, tenemos que tener conciencia y empatía, unirnos y exigir seguridad para todas nosotras y todos los estudiantes, para que no maten a ninguna mujer más”, concluyó.



