Ciudad de México, 5 Oct-26 (Agencias/VRed).- ¿Qué se puede decir sobre la presencia de Mike Patton en México que no se haya dicho ya después de su apoteósica presentación la noche del jueves pasado en el Palacio de Bellas Artes?
La ovacionada interpretación de “Hasta que te conocí”, de Juan Gabriel, con la voz portentosa del cantante californiano, fue un engaño para la mente. Por un momento nos hizo pensar que el mismísimo Divo de Juárez había vuelto a la vida sobre el escenario del máximo recinto para las artes en el país, exactamente el mismo lugar en el que, con su música, Juanga disolvió la brecha entre lo que algunos llaman “alta cultura” y lo que también nominan como “cultura popular”.
Por antecedentes como ése, la presencia de Patton en Bellas Artes, con una convocatoria evidentemente más ecléctica de la habitual para el recinto, se sintió así de acertada. Basta con reproducir algunos de los comentarios vertidos en redes sociales después de tremenda demostración de dominio de la voz.
“¿Con qué oídos vamos a ir a otros conciertos después de lo que hizo el Patton?”, escribió la usuaria de X @chaditikus esa misma noche. “Ni en mis sueños más delirantes con fiebre imaginé a Mike Patton de Faith No More cantando ‘Hasta que te conocí’ de Juan Gabriel en Bellas Artes con mariachi”, arguyó el usuario @_el_baaadillo. Con esa misma intención, las cuentas del portal de música @BizarroFm, atinó a comentar: “Mientras unos vivían el momento, otros estábamos viendo stories preguntándonos: ¿Por qué no fui? El Fomo acaba de subir de nivel”.
Una sensación similar, aunque con un sistema de audio deficiente, dejó la presentación que tuvo Patton para abrir la edición 54 del Festival Internacional Cervantino (FIC) en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas, en la ciudad de Guanajuato, donde repitió el mismo setlist de 17 canciones: varias joyitas de la música pop italiana: “Il cielo in una stanza”, “Dio, come ti amo”, “L’urlo nero”, entre ellas.
Y, por supuesto, lo que volvió a encender las pasiones en la Sala Principal de Bellas Artes y lo hizo también en Guanajuato: los temas mexicanos: “La llorona”, rola que hizo famosa Chavela Vargas, pero exponenciada por Patton con una voz rasposa in extremis; la legendaria “Luz de Luna”, de Álvaro Carrillo, y, por supuesto, la tan referida evocación de nuestro querido Juanga.
“El Cervantino no nació en una oficina”
Trascendamos la presentación y ofrezcamos algo de contexto alrededor de la inauguración del festival y su vínculo con el público.
Durante la inauguración protocolaria del festival, la presidenta municipal de Guanajuato, Samantha Smith Gutiérrez, declaró lo siguiente:
“El Cervantino no nació en una oficina, no nació por decreto. Nació de la creatividad de un grupo de guanajuatenses encabezados por Enrique Ruelas, que decidieron llevar el teatro a las calles. No tenían grandes presupuestos, no tenían escenarios fundamentales, pero tenían algo mucho más poderoso: imaginación, pasión, convicción y un profundo amor por la cultura y por Guanajuato (…) Quién iba a imaginarse que aquella aventura terminaría convirtiéndose en una de las fiestas culturales más importantes del mundo, pero así es Guanajuato”.
El Cervantino, añadió la funcionaria, “es una obra colectiva, viva. Es una herencia que se transmite de generación a generación. Y esta historia continúa hoy, en quien prepara un escenario, en quien cuida nuestra calle, en el comerciante, en el mesero, en el taxi”.
Un artista callejero, mirando desde la calle
Saúl es violinista y artista callejero, con estudios en música balcánica y árabe. Esa noche tenía boleto para ver a Mike Patton en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas, pero terminó escuchándolo desde el otro lado de la cerca, sobre la banqueta porque, dice, llegó tarde. Tero llegué tarde y no pude acceder”. Terminó viviendo el concierto desde la calle, en compañía de Larry un músico estadounidense que acababa de conocer y que lo había invitado a la presentación.
La escena permite mirar también una dificultad menos visible: la relación de los artistas que trabajan en el espacio público con los programas y circuitos institucionales de cultura.
“Estoy constantemente en el centro, tocando. Hay personas con las que llego a conectar y traigo este tipo de turistas a conocer las oportunidades que hay en el festival. Sin embargo, también soy una persona que es acosada por la Dirección de Fiscalización y Control. Aparte de que no tengo la oportunidad de tener un permiso. En la calle me amenazan con mandarme a la policía para quitarme mis cosas”, relató.
“Hace muchos años que está prohibido el arte callejero en Guanajuato. Saúl cuenta que los artistas callejeros que trabajan de estatuas vivientes al pie de la Basílica son una excepción por su tipo de arte.
“Me he acercado al Departamento de Fiscalización desde hace mucho tiempo. Tengo más de siete años residiendo aquí. Yo estaría dispuesto a pagar una cuota si hubiera realmente una regularización que permitiera la democratización del arte en la calle, porque hay mucha oferta y está desaprovechada. Es una fuerza laboral que potencia la imagen del municipio y al mismo tiempo es desaprovechada. Tenemos condiciones indignas, considerando que apoyamos para que el turista esté cómodo. Al final de cuentas, nos dedicamos a involucrar la cultura de Guanajuato con toda la gente que llega”.
Mientras en la inauguración se reivindicaba un Cervantino nacido para llevar el teatro a las calles y sostenido como una “obra colectiva”, Saúl, un artista callejero que esa noche tenía boleto, terminó escuchando desde afuera. La contradicción no necesariamente está en el festival, sino en la distancia que todavía puede existir entre quienes hacen de la calle su escenario y las estructuras institucionales que organizan la cultura.
(DATOS DE VAP)
54 Festival Internacional Cervantino
Guanajuato capital
Del 3 al 18 de octubre
Francia, país Invitado de Honor
2,746 artistas participantes de 28 países
Circuitos Cervantinos en 20 estados de la república
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“Yo estaría dispuesto a pagar una cuota si hubiera realmente una regularización que permitiera la democratización del arte en la calle, porque hay mucha oferta y está desaprovechada”. Saúl, artista callejero.



