La Feria.- Por Salvador Carmona
Cuando uno de sus hijos se graduaba, Manuel J. Clouthier le regalaba un auto. Con Tatiana no ocurrió inmediatamente. El popular Maquío deseaba que su descendencia viviera en Culiacán. Tatiana estudió en Monterrey, y terminada la universidad no mostró deseos de volver. Entonces, el empresario y político ideó una oferta de trabajo en el periódico Noroeste.
“La propuesta me hizo cosquillas, pero no suficiente como para regresar a Culiacán y entonces el ‘castigo’ continuó durante un año”, cuenta Tatiana en Maquío, mi padre*. “Creía que la necesidad me haría regresar, pero nos había formado en el trabajo, en la austeridad y en el reto, así que me puse a trabajar y me trasladaba a mis trabajos ya fuera en camión o trotando, pues daba clases por las mañanas, muy cerca de mi casa. Entendió que no iba a regresar y al año ‘pagó’ su deuda”.
Décadas después, Tatiana ilustra así ese arraigo a la entidad del noreste: en Monterrey está el nicho para cuando muera, le dijo a René Delgado en EntreDichos de El Financiero, el 23 de junio pasado. Quiere reposar en esa tierra cuando deje de vivir, en la misma donde por segunda vez Morena le niega la candidatura a la gubernatura, cosa a la que, en esta ocasión, no se resigna.
El proceso morenista de selección de candidatos entró en zona de turbulencia en Nuevo León el sábado. Ese día, Tatiana Clouthier lanzó el movimiento “Todos con Conciencia” (sus iniciales) y en su cuenta de Facebook agregó: “Nuevo León no merece ser entregado. Bienvenida la revolución de las conciencias (…) nuestro reconocimiento a los avances con la llegada de la ‘4T’ y nuestro apoyo a la presidenta”.
Tatiana ha sabido negociar cuando la suerte le da la espalda. Luego de fungir como coordinadora de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador se mencionó como candidata a Gobernación. Se habló incluso que sería subsecretaria. Al final asumió en la Cámara de Diputados, no sin antes causar una tormenta por no ocultar su descontento cuando Manuel Bartlett, protagonista de la “caída del sistema” que en 1988 perjudicó al Maquío, fue nombrado en la CFE.
Y rumbo a 2021, cuando se jugaría la gubernatura de Nuevo León que se va a renovar el 6 de junio, abandonó la carrera y se fue a la Secretaría de Economía, de donde no salió en buenos términos con AMLO. Clara Luz Flores, candidata de Morena aquel año, sucumbió a sus mentiras y acabó la campaña en el cuarto sitio (sólo logró 14% de los votos); y a pesar de ello, es de nuevo la abanderada guinda.
La fuerza del modesto mitin de Tatiana del sábado es que ella dice lo que obradoristas temen: que NL fue negociado. Porque una cosa es que Clouthier no acepte el cuarto sitio en que la pone la encuesta oficial de Morena, y otra muy distinta que no esté poniendo el dedo en la llaga: ¿de verdad Clara Luz es mejor opción que Tatiana, que el senador Waldo Fernández o que el alcalde Andrés Mijes? Muy raro.
Una contienda que iría a tercios –Movimiento Ciudadano tiene dos aspirantes muy competitivos en Mariana Rodríguez y Luis Donaldo Colosio, mientras que el alcalde de Monterrey Adrián de la Garza con PRI y/o PAN es muy fuerte contendiente– arranca con una candidata que fue humillada en 2021 y con sonoras divisiones obradoristas, pues dirigentes de PT y PVEM tampoco digieren a Flores.
El destape de Clara Luz fue el lunes. Y el fin de semana, Tatiana declaró a Reforma que quienes la siguen se sienten traicionados; que quien recibió el banderín guinda “no representa los valores para los cuales nos invitaron (…), el partido se equivocó (…) no estuvo a la altura de las circunstancias, ni de nuestra presidenta, ni del movimiento”.
En Nuevo León, la interna morenista naufraga por lo ilógico del resultado y la falta de operación, no sólo porque Tatiana sea rebelde desde joven. *Grijalbo, 2007.



