Secas Mecas.- Por Oved Contreras
CINCO DÍAS SIN ROXANA…la periodista Roxana Guzmán cumplió 120 horas desaparecida y la familia sigue con la esperanza de que el bloque de búsqueda integrado por corporaciones estatales y federales, pronto tenga noticias de la comunicadora que fue levantada en su casa por un comando armado el pasado martes por la mañana…les pidieron solo atender los canales oficiales para tener información veraz pero hoy esas dependencias no tienen ninguna noticia sobre el paradero de Roxana.
Mientras tanto en Xalapa, el Club de Periodistas de México celebraba el tradicional acto conmemorativo del Día de la Libertad de Expresión, que terminó convertido en un episodio de confrontación. Lo que debía ser una ceremonia de reconocimiento a la labor periodística derivó en un rechazo abierto hacia Jenaro Villamil, presidente del Sistema Público de Radiodifusión, quien pretendió “tirar línea” sobre el papel de los comunicadores en la “defensa de la patria y la soberanía”.
Villamil, invitado especial en un acto pretendidamente de reconocimiento a periodistas, recurrió a la retórica patriotera para intentar “tirar línea” a los periodistas veracruzanos. En su intervención, aseguró que los comunicadores deben ser “guardianes de la soberanía” frente a la supuesta injerencia de la CIA en México e hizo referencia al asesinato de Manuel Buendía hace 42 años, mismo que atribuyó a sus señalamientos periodísticos sobre la operación de la agencia norteamericana en el país en aquellos años, pero omitiendo que uno de los principales señalados por ese homicidio es el entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz, hoy en día integrante distinguido de Morena y la “cuarta transformación”.
El tono propagandístico y la descalificación de Jenaro Villamil encendieron los ánimos, y algunos periodistas asistentes respondieron con gritos de “¡Fuera, fuera, fuera!”, evidenciando el rechazo a que se les pretendiera imponer una agenda adoctrinadora disfrazada de discurso nacionalista en medio de un acto de reconocimiento a periodistas.
Con visible molestia, Celeste Sáenz de Mier, secretaria general del Club de Periodistas de México, salió en defensa de Jenaro Villamil y retó a los periodistas disidentes que pasaran al frente para argumentar sus abucheos, y secundó el discurso de Villamil al afirmar “aquel que no quiera a la patria, no quiere a su madre”, frase usada por Andrés Manuel López Obrador que terminó por desnudar la alineación política. Sáenz de Mier también llamó “partidistas” a los periodistas que protestaron. Fue Armando Ortiz quien se postró frente al presidium y les dijo en su cara que la Cuarta Transformación es el movimiento que, junto con el narco, hizo gobernadores a Rubén Rocha Moya, Américo Villarreal, Alfonso, Durazo, Marina del Pilar, Alfonso Ramírez Bedolla y Evelyn Salgado, además de un centenar de alcaldes coludidos con el crimen organizado.
Resalta también que en ese evento conmemorativo de la libertad de expresión, no emitieran ni una palabra por los compañeros afectados. Ni un pronunciamiento por la aparición de Roxana Guzmán. Sí recordaron el homicidio de Manuel Buendía pero tienen en las filas del régimen a Manuel Bartlett a quien se le acusa de ser el autor intelectual.
SE DAN CON TODO…el muñecote Zenyazen Escobar no suelta el escándalo para jalar reflectores, y ahora se dio un agarre con Patrosísmico Cisneros en una intentona por querer quedar bien con la gobernadora Rocio Nahle, pero don Boludo no se quedó callado y también le dijo sus cosas al Zen-yates para que le vaya tentando el agua a los camotes si la vuelve a agarrar con el orgullo de Otatitlán.
Durante una entrevista en un podcast, el diputado federal morenista acusó al exsecretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, de haber afectado al partido y al estado durante la administración de Cuitláhuac García Jiménez, en la que ambos formaron parte del grupo político gobernante. Denunció que Patochi operó políticamente contra Rocío Nahle García en el proceso interno de MORENA para definir la candidatura al Gobierno de Veracruz. Escobar afirmó que el exfuncionario estatal participó en una estrategia de ataques contra Nahle antes de que fuera postulada como candidata de MORENA y posteriormente electa gobernadora.
El muñecote recordó que aquella etapa estuvo marcada por una “guerra de lodo” y por expresiones misóginas dirigidas contra la entonces aspirante morenista. “Se sentía casi gobernador”, dijo al referirse al papel que asumió Cisneros durante el gobierno de Cuitláhuac García. El legislador también sostuvo que el exsecretario de Gobierno terminó por “descarrilarse” políticamente tras el proceso interno de MORENA.
El muñecote sostuvo que Patochi construyó una estructura de influencia en distintas regiones del estado durante su paso por la Secretaría de Gobierno, desde donde buscó incidir en la sucesión estatal.
No tardó en responderle. Patrosísmico Cisneros rechazó que se le atribuyan responsabilidades por las diferencias políticas que marcaron la sucesión gubernamental de Veracruz en 2023. Don Boludo defendió su trayectoria en el servicio público y sostuvo que no permitirá que señalamientos recientes pretendan responsabilizarlo de problemas o decisiones ajenas. “Siempre he sido respetuoso de mis compañeras y compañeros del movimiento, y así seguiré siendo”, expresó.
Sin referirse de manera puntual a cada una de las declaraciones del muñecote Zen-yates, el exsecretario de Gobierno sostuvo que los resultados de su desempeño público son conocidos por la ciudadanía y defendió el trabajo realizado antes y durante su paso por la administración estatal. “Una vida dedicada al servicio público, a la docencia y al estudio sea empañada por señalamientos públicos formulados recientemente, que buscan trasladar responsabilidades o dificultades propias hacia terceros”, refirió.
En su posicionamiento, retomó una expresión utilizada recientemente por la presidenta Claudia Sheinbaum. “Parafraseando una expresión que recientemente utilizó nuestra Presidenta: no soy piñata de nadie”.
MEJORA LA VIGILANCIA…La Auditoría Superior de la Federación (ASF) puso en marcha un nuevo modelo de fiscalización integral que marca un antes y un después en la vigilancia del gasto público en México, al ampliar de manera significativa el alcance de las revisiones y permitir, por primera vez, una evaluación completa del desempeño de las instituciones públicas.
Este esquema representa un cambio de paradigma en la fiscalización superior del Estado mexicano. Atrás queda la visión fragmentada de las auditorías enfocadas únicamente en proyectos o procesos específicos. A partir de ahora, las revisiones incorporarán en un mismo ejercicio el análisis del cumplimiento normativo, la gestión financiera, el ejercicio de los recursos públicos y los resultados obtenidos por cada ente fiscalizado.
Lejos de reducir la vigilancia, las auditorías integrales fortalecen la capacidad de supervisión de la ASF. Contratos, obras, programas, procesos e inversiones continuarán siendo objeto de revisión, pero ahora dentro de una evaluación más amplia que permitirá conocer de manera integral el funcionamiento de las instituciones y el destino de los recursos públicos. Con este nuevo enfoque, donde antes se examinaban muestras acotadas de proyectos o programas, ahora será posible fiscalizar el conjunto de las actividades de una dependencia o entidad, generando diagnósticos más completos, una mejor identificación de riesgos y una mayor capacidad para detectar áreas de mejora y posibles irregularidades.



