Prospectiva de Seguridad 2020.- Por Ricardo Meza Domínguez: La inconformidad y el miedo social, problemas de Gobierno

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La inconformidad, el control y el miedo son el profundo enojo ciudadano el cual se refleja ante la inconformidad social, porque la actual administración no cumple lo que prometió para mejorar las condiciones en el país, pareciera que trata de tomar el control de todas las instituciones y hasta los poderes, además el miedo que tiene la gente ante la inseguridad se ve reflejado con el crecimiento de policías comunitarias y en otros casos hasta el levantamiento armado como en el caso de Chiapas que hasta los niños andan armados.

 

Las protestan están creciendo la inconformidad es mucha, pero el actual gobierno lo ve como algo pasajero el presidente debe asumir como prioridad el enfrentar los graves problemas sociales que existen en el país, en lugar de estar buscando culpables en cada conferencia que expone diariamente, poco a poco la gente exige las promesas de campaña ya que fueron muchas y hasta el momento ninguna se ha concretado, e incluso los precios de gasolina, luz, gas, agua, impuestos y alimentos han aumentado al igual que  la violencia y el crimen organizado los cuales siguen imparables junto con la  corrupción y la impunidad la cual sigue vigente entre la clase política y empresarial.

 

Los grupos facciosos en nuestro país nacen y se fortalecen gracias a la inconformidad social, esta es su plataforma y la forma de organización que usan aprovechando la rebeldía, de esto se alimentan las células criminales diseminadas en las zonas más pobres y marginadas de los estados de mayor atraso social y económico como son Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán.

Pero no solo las federaciones antes mencionadas sino en otras partes de la República se manifiestan ante la desigualdad social, el miedo y las presiones económicas por las que pasan, la población está demasiado sensible que es cuestión de tiempo para que estallen problemas sociales más graves.

La precarización de las condiciones de vida por las que atraviesa México actualmente, son una lista interminable, en temas de salud y economía están provocando la fragmentación social, espacialmente la terrible polarización socioeconómica en la que vivimos, aunado a esto la violencia entre las bandas de la delincuencia organizada, las cuales aterrorizan a la ciudadanía.

Es tal el descontento que hasta los gobernadores han llegado a manifestar su desacuerdo porque han sido «balconeados», pero también se ha tensado más la relación por los recortes presupuestales la falta de medicamento entre otros, como el fracaso de estrategias de crecimiento, la campaña de desprestigio que ensaya el presidente de la República contra de las organizaciones sociales y sus dirigentes, en tema de manifestaciones diariamente salen más protestas de grupos que exigen se aclaren los feminicidios, el secuestro, la falta de atención médica y ahora se agregan los militares retirados a están manifestaciones sociales en contra del gobierno.

El Gobierno de la 4T, con su lema: “Primero los Pobres”, no cumple con sus promesas, la pobreza, la desigualdad social y económica se van acentuando en la vida social; ante este hecho se hace necesaria y urgente la organización y educación de los pobres, esta herramienta poderosa ayudara a que se vaya activando la economía, ya que es la única alternativa que tienen para cambiar la situación en la que viven, todas las administraciones se dedican a alimentar a los pobres pero nunca alimentan su mente para generar un cambio radical.

Pareciera que se producen expresiones de descontento, pero algunas de ellas, como si fueran incitadas desde grupos del propio gobierno para dar la impresión de caos y luego justificar medidas de gran fuerza para mantener la estabilidad como si estas fueran auténticos momentos de rebelión, No obstante, hay un momento de disolución social que dice; esto ya no se aguanta, es cuando se rompe el pacto que mantiene una economía moral, donde el conglomerado de gobernados aguantan, aguantan, hasta que llega el momento que estallan contra los gobernantes.

 

La clase política vive en un ambiente de tranquilidad y en un territorio alejado de la vida cotidiana y aislado de los problemas sociales, pero impone sus decisiones desde arriba, llegan a esos puestos gracias a los grupos sociales y estos esperan un mínimo de retribución y de seguridad, pero una vez obtenido el puesto se olvidan de sus promesas y ellos no ven que puede estallar un movimiento social rebelde y atrás lo seguirán otros, no hay nada que obligue al subordinado a obedecer las reglas que le imponen el gobierno, si solo viven engañándolos.

Pero en México podemos capitalizar y potencializar las acciones de boicot que empiezan a manifestarse se debe apoyar la economía nacional para canalizar y utilizar esa resistencia civil como el motor de cambio que necesitamos para terminar con el sistema de impunidad y corrupción imperante, pero no se ve una estrategia clara, ni a mediano o largo plazo, solo promesas y burlas del mandatario hacia los mexicanos.

Ha pasado un año de gobierno sin resultados positivos, esperemos que el presidente cambie sus estrategias y tácticas evasivas y atienda los problemas de frente, que cambie de asesores, que proponga programas reales para reactivar la economía, que su plan de paz comience a dar resultados efectivos, que atienda a la pobreza con educación no solo con alimentos, porque si esto no cambia faltan aún cinco años más, que pueden ser terribles, Andrés Manuel se iría con sus bolsas llenas y la población estaría en la peor crisis que ha vivido México en la historia, pero peor aún nosotros somos los que pagamos los errores de los presidentes que pasan por la silla del poder.

 

 

 

 

 

 

 

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