lunes, octubre 19, 2026
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IMSS: eso no es un sistema, es un colapso

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colapso del IMSS en pasillos de hospital
Fila de pacientes esperando cama en un hospital del IMSS

La Feria: Por Salvador Camarena

Inicio con una anécdota personal. Un par de años atrás internamos en un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social a mi padre, uno de esos muchísimos mexicanos que guardan agradecimiento al IMSS. Era un padecimiento grave, que con adecuada atención y un poco de fortuna podría resolverse en cuestión de días “en piso”, es decir, con vigilancia médica y procedimientos mecánicos. Así fue.

Como millones de personas saben, una familia en ese trance experimenta alivio en el hecho mismo de que el paciente fuera recibido oportunamente en urgencias y antes de 24 horas tuviera una cama. Pero al mismo tiempo, nadie se hace ilusiones: cualquiera sabe que el sistema tiene décadas en crisis, que todo –baños, instalaciones, camas, cortinas…–, es muy precario, que hay que cooperar.

La anécdota, ya termino, incluye desde luego exiguos medicamentos e instrumental, y esfuerzos notables de enfermeras y médicos por sacar adelante en medio de carencias a delicados pacientes que ocupan pabellones de seis camas. Y llegar al piso era una pequeña odisea: o subes a pie las escaleras, o aguardas al único elevador para ascender entre 11 pisos. Las filas eran propias de un Metrobús en hora pico.

¿Cuántas personas tienen experiencias similares (que incluyen pagar de tu propio bolsillo la ambulancia para que tu familiar salga cuando ya fue dado de alta, o esperar días a que te toque el turno que la trabajadora social administra)? Millones. Y a esos millones no les extraña el “primer corte” realizado por Zoé Robledo, director del IMSS desde 2019, de la estrategia “Escucha Activa Piso por Piso”.

En ese corte realizado por videomensaje, cito a La Jornada, “el director del IMSS detalló que en las visitas se reportaron hasta ayer 7 mil 474 requerimientos, de los cuales 3 mil 122 son de alta prioridad: 972 registros sobre la necesidad de monitores de signos vitales, camillas, oxímetros y bombas de infusión; en materia de insumos, se han recibido 751 señalamientos sobre agujas, sondas, jeringas y tiras para medir glucosa, y en el rubro de mobiliario han sido 522 requerimientos de climatización, abasto de agua, baños, tomas de oxígeno, sillas y camas. En cuanto a necesidades de personal, se han registrado 385 observaciones sobre enfermería, médicos, camilleros y cobertura de ausencias”.

Ese corte es apenas sobre la revisión de 166 de los 277 hospitales del país. En palabras del propio Robledo, 60 por ciento de las instalaciones hospitalarias especializadas: ahora imaginen los faltantes del millar de Unidades Médicas Familiares.

Leer que Zoé Robledo, y por ende la presidenta Claudia Sheinbaum, reconocen carencias del IMSS gracias a que recorren “piso por piso”, desata preguntas. Para empezar deben informar, con honestidad, cuánto realmente no sabían, y esta duda tiene dos caras: ¿el sistema del IMSS de veras no da cuenta en tiempo real de esos graves faltantes?, ¿es que en el Seguro y en el gobierno ya nadie lee prensa ni redes sociales? Queda claro que tampoco oyen a su personal.

Dije “sistema” pero quizá es demasiado conceder. Los sistemas tienen procesos de información dentro de la estructura, de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo; tienen áreas de proveeduría, otras de supervisión, y por supuesto comités de evaluación y hasta auditorías, etcétera.

Resulta problemático el hecho mismo de que hayan lanzado el “Piso por piso”. La única explicación lógica es que se trata sólo un ardid para salir al paso de los reclamos, que ya prefiguran una crisis, de los trabajadores del IMSS que están protestando.

Porque si de verdad la presidenta Sheinbaum, dos años después de asumir el puesto, y el director desde 2019 del Seguro Social, están oyendo algo nuevo, sálvese quien pueda. Si ni siquiera lo sabían, si tienen que ir “piso por piso para registrarlo”, qué esperanzas que el arreglo llegue pronto.

Cierro con otra anécdota personal: La Unidad Médica Familiar 34 la conozco desde hace medio siglo. Es la que toca a mis padres, alguna vez la mía. Una madrugada reciente tomé un Uber y la ruta que siguió el chofer fue por ahí, por 18 de marzo y Colón, en Guadalajara. De repente vi cientos de personas afuera de la reja de esa UMF. No eran ni las cinco de la mañana. Quedé pésimo al preguntarle al conductor qué pasaba. “Cómo que qué”, me dijo, “vienen por la ficha”. Claro, en otros tiempos uno se enfermaba y llegaba al turno que le correspondía, dejaba el tarjetón en una cajita del consultorio que tenía tu expediente y esperaba. Ahora no. Madrugas o no te toca que te revisen ese día. El IMSS no es un sistema, es un colapso. Digo, por si no lo sabe Zoé, ni la presidenta Sheinbaum. Porque a millones de mexicanos, eso no les sorprende.

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