La Gaita Prohibida. – Por Gerardo Tenorio: Dime quien te asesora y te diré quién eres

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Gerardo Tenorio, articulista.
Gerardo Tenorio, historiador y articulista.

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.”

San Agustín

El día siete de agosto del presente año reapareció públicamente el secretario de Gobierno Eric Cisneros, después de haber estado fuera del escenario político desde el 17 de julio, por el hecho de haber dado positivo en la prueba de covid-19, muy lamentable que haya sido una víctima más de este mortal virus, no obstante hay que señalar como espectador que se veía una cierta calma en los ánimos de Gobierno del Estado, porque entre ustedes y yo, pero cada que Cisneros habla solo es para poner en jaque la imagen ya deteriorada del gobernador en turno, fiel a sus principios grilleros siempre busca la mínima oportunidad para entablar pleitos estériles con otros actores estatales, lo que bien podría traducirse como diarrea verbal, es decir, primero hablo y después medito.

Como olvidar cuando en la guardia de honor en el monumento de Miguel Hidalgo, el pasado 2 de septiembre del 2019, haciendo gala de su bagaje en estudios históricos tuvo la brillantes académica de comparar la matanza del bar “Caballo Blanco” en Coatzacoalcos con la lucha llevada a cabo por Miguel Hidalgo, una comparación absurda cuando los contextos sociales, económicos y políticos eran por lejos distintos, pero no quedo ahí, sus ambiciones ególatras lo llevaron a convertirse en escritor, que por supuesto a más de uno nos puso a pensar en la veracidad de su autoría. Con el tiempo ha maniatado y manoseado de manera burda instituciones y órganos como la Fiscalía o el Congreso, para que den luz verde a todos los caprichitos, venganzas y maromas políticas que se le viene en mente. Inclusive llegando a utilizar la vieja táctica de la presión y opresión dentro del mismo partido por si algún diputado osase salirse del huacal.

Desde el exterior como un secreto a voces se nota claramente que las riendas del Estado y la voz que le susurra al gobernador corresponden a una sola persona, y esta frecuencia auditiva hace eco de manera negativa, poniendo al gobernador en un estado de defensa ante todos, y, ojo, históricamente esas actitudes de distanciamiento social y delirios de persecución han llevado a la perdición a más de uno, ya les contaré porqué. En todo este mes donde el secretario de Gobierno estuvo criogenizado físicamente del mapa político, el partido de MORENA en el Congreso Local logró cristalizar acuerdos con la oposición en las iniciativas presentadas por Cuitláhuac García, y que el recinto haya capitalizado la unidad en toma de decisiones ya es un avance importante si tenemos en cuenta que, a casi dos años de la llegada de la 4T al Estado, el consenso político se ha visto minado y remplazado por discusiones e imposiciones que violentan la ley y el debido Estado de Derecho.

Muchas veces el peor enemigo de un estado no es el político, sino el o los asesores que lo rodean. En 1894 el último de los zares Nicolás II miembro de una antigua dinastía los Romanov, ascendía al trono del gran imperio ruso, fiel a la tradición creía que los zares eran directamente elegidos por mandato divino, sin embargo era ajeno al ingrediente de la habilidad política, llamémosle debilidad, inexperiencia o falta de agallas en la toma de decisiones, lo cierto es que eso terminaría por explotarle en la cara, y más cuando tienes a 130 millones de personas a las cuales gobernar, muchas de estas viviendo en condiciones de desigualdades sociales. Su debilidad acompañada de la desconfianza hacia con el resto hizo que dos personajes fueran clave y subieran al erróneo pedestal de consejeros a dirigir un transbordador territorial; la zarina Alejandra Fiódorovna y el mítico Grigori Rasputín alias “el monje loco”, este último un campesino con problemas de analfabetismo y de un apetito sexual descomunal, entraría a la religión después de según él, haberse encontrado con Dios, en la iglesia de la Santísima Trinidad.

Hay tipos que, sin tener una trayectoria o un mínimo de experiencia, la suerte decide sonreírles, Rasputín fue uno de esos casos excepcionales, la mística del ocultismo que lo rodeaba se convirtió en su valiosa armazón, ayudándole a tocar las altas esferas del zarismo, encumbrándolo en uno de los principales consejeros del Nicolás II. Un ingrediente amargo que sumaría a la funesta caída del zarismo en manos del ejército rojo y el fusilamiento de toda la familia Romanov -incluidos niños- por órdenes del partido Bolchevique que dirigía en ese entonces Lenin (Ese es otro cuento que después les traeré).

La embriaguez de poder por parte del monje loco, y la inexperiencia política por parte de Alejandra, solo revocaron en un distanciamiento del zar con el pueblo, acompañado de los múltiples fracasos militares ante Japón y algunas potencias europeas, lo que derivó en las pérdidas de territorios, este cúmulo de escenarios trajo un disgusto social en el cual también se articularía la fuerza castrense, emanando en lo que conocemos como Revolución Rusa y -alerta de spoiler- el asesinato del duro de matar Grigori a quien tiempo después exhumaron y descuartizaron en una clara apología al rencor y la memoria de un pueblo herido.

Paralelismos

Y en esta harina del mismo costal es donde pongo la imagen del secretario Eric, no se confundan, no estoy comparando al señor Cisneros con Rasputín y el tamaño de su virilidad -recomiendo darse una vuelta al museo del erotismo en San Petersburgo para que comprendan lo que digo- ni de lejos hay comparación alguna entre alguien que escribió su nombre en el libro de la historia y otro que solo será recordado a corto plazo entre la población por su falta de habilidad política para mediar con las fuerzas opositoras, ni mucho menos pretendo poner en el mismo pedestal a Nicolás II con Cuitláhuac, paralelismos abismales, que se aproximan solo en la inexperiencia para gobernar.

El punto en común es que cuando asesoras con las vísceras y no con el cerebro, lo único que terminarás por generar será un ambiente de repudio social y al final la tragedia siempre te terminará escoltando, y eso mismo pasó el 7 de julio cuando Eric reapareció, enunciando con la soberbia que lo caracteriza; “el alcalde de Veracruz es chiquito en todos los aspectos”, un comentario por demás corriente y fuera de lugar, que terminó por romper esa racha de armonía política en tiempos de pandemia para echarle más sal a una herida que parecía ir cicatrizando lentamente. La realidad de las cosas es que el fardel de la política veracruzana le ha quedado muy grande a un funcionario con mentalidad escasamente pequeña, donde su grilla pesa por encima de la razón.

Hay que estar atentos a cómo se irán adaptando las piezas políticas del ajedrez estatal, las intermedias están a la vuelta de la esquina, y las negociaciones serán un componente determinante, aunado a ello, la imagen del inmaculado guía moral estará exenta en la papeleta electoral, y la mayoría de sus fervientes vasallos están denostando más incompetencia y corrupción que talento y astucia. Como receptores sociales no somos ajenos al juego político, analicemos las aguas, y pongamos atención a que personajes terminan por capitalizar la tragedia en la que nos encontramos como país.

Instagram: gerardtenorio1691

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