lunes, julio 27, 2026
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Persecución religiosa contra veracruzano

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Persecución religiosa en Veracruz contra Isidoro Abad Olivares
La Diócesis de Atlacomulco emite un comunicado sobre la situación

Contraseñas.- Por Miguel Valera.

+ Persecución religiosa a un veracruzano en Atlacomulco, Estado de México.
+ El cuestionado catolicismo pretende erigirse como iglesia única ante las múltiples expresiones religiosas que existen en México y el mundo.
+ El veracruzano Isidoro Abad Olivares, una víctima de intrigas religiosas locales.

En pleno siglo XXI, cuando el oscurantismo nos parece cosa del pasado, un clérigo —no católico— es perseguido por la iglesia romana de Atlacomulco, que preside monseñor Adolfo Miguel Castaño Fonseca. Sí, esa institución que ha pregonado la máxima del amor al prójimo, como lo promovió su fundador, Jesús de Nazareth.

El ámense los unos a los otros que se pregonó hace casi dos mil años, sin notas al calce, ahora se dicta desde ese púlpito mexiquense de esta manera: Amen a los que piensen como ustedes, a los que sean de su congregación, de su rebaño, a los que estén “dentro de la institución”.

He dicho en este espacio que conozco desde hace muchos años al veracruzano monseñor Isidoro Abad Olivares, oriundo del puerto de Veracruz. Aunque inició su formación en la iglesia católica romana, pocos años después abrió sus perspectivas y ahora es obispo primado de la Iglesia Apostólica Ecuménica Siervos del Espíritu Santo de Veracruz.

Ni él ni sus clérigos han dicho o dicen en sus comunidades que son “la iglesia de siempre” —la del padre Marcial Maciel Degollado—. No, son otra expresión religiosa, otra denominación, que cuenta con el registro SGAR/5471/2025 como Asociación Religiosa de parte de la Secretaría de Gobernación. Es decir, que ante las leyes mexicanas tienen todos los derechos de ejercer sus ritos religiosos.

Sin embargo, como el catolicismo tradicional sigue creyendo que vivimos en la época del oscurantismo, ahora se lanza en contra del arzobispo primado Isidoro Abad Olivares para desprestigiar su legítimo derecho de trabajar en la viña del señor.

Así lo expone en su comunicado la Diócesis de Atlacomulco A. R., en donde informa que “el señor ISIDORO ABAD OLIVARES no cuenta con licencia canónica para el ejercicio de algún ministerio dentro de esta jurisdicción eclesiástica, ni se encuentra registrado ante esta Diócesis como sacerdote. Por tanto, hacemos del conocimiento de la comunidad católica que la mencionada persona no se encuentra reconocida como obispo dentro de las instancias eclesiales correspondientes de la iglesia católica en México”.

Añade: “Por tal motivo, los pretendidos actos sacramentales que eventualmente pretenda celebrar el señor ISIDORO ABAD OLIVARES no cuentan con reconocimiento canónico por parte de la Diócesis de Atlacomulco, ni de ninguna otra Diócesis. En consecuencia, dichos actos, como todos aquellos que realice cualquier otro ministerio de ‘iglesias’ que no estén en comunión con el Santo Padre, el Papa León XIV y con la Conferencia Episcopal Mexicana, por ningún motivo podrán ser inscritos, convalidados, ni producir efectos en los registros parroquiales que dependan de esta Jurisdicción eclesiástica”.

Luego de lanzar esas advertencias, el joven epíscopo católico —designado recientemente por el Papa León XIV, añade que “esta circunstancia nos motive a renovar nuestro amor por la Iglesia, Madre y Maestra, y a vivir con mayor profundidad nuestra pertenencia a la comunidad de fe que el Señor nos ha confiado”.

Así, directo, sin ambages, pretende refrendar que ellos son los únicos, los elegidos, los auténticos depositarios de la verdad de la fe del carpintero de Nazareth. Ni hablar, es su papel y es su trabajo, aunque esto implique perseguir a otra expresión religiosa, ligada, en su credo, a las mismas expresiones del fundador del catolicismo.

Este ataque directo que el veracruzano monseñor Isidoro Abad Olivares ha sufrido, no es el primero. Desde hace varios meses y años, en esta demarcación eclesial el clérigo “no católico romano” ha venido siendo perseguido. El más reciente ocurrió el pasado 16 de julio, cerca del mediodía, cuando al realizar una celebración de exequias en San Juanico Sector 1, del municipio de Acambay, fue agredido por un sacerdote romano de nombre Ernesto, párroco de la comunidad de Pathé.

Ese día, según han contado los feligreses, la familia de la señora Santiaga Teodomira Rivas Rojas, solicitó los servicios del obispo de la Iglesia Apostólica Ecuménica Siervos del Espíritu Santo de Veracruz, pero la ceremonia fue interrumpida por el padre Ernesto, quien al parecer se encontraba en estado inconveniente y llegó a tomar fotografías y videos, amenazando a monseñor Isidoro Abad Olivares.

El respeto a las distintas expresiones religiosas es fundamental en un estado democrático. Nadie es poseedor de la verdad absoluta en materia religiosa. Todas las expresiones son válidas, salvo las que atenten contra la dignidad de las personas. “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”, escribió Voltaire y en México, don Benito Juárez lo acuñó así: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Mi solidaridad para monseñor Isidoro Abad Olivares.

@MValeraH

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