Prospectiva de Seguridad 2020.- Por Ricardo Meza Domínguez: Los programas sociales laten, pero están en coma

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Los programas sociales del presidente laten, pero están en coma, lo que él propone con dichos programas, según tendrán el efecto de reducir las conductas antisociales, posiblemente no sea así, porque no están diseñados o no están hecho para eso. Un programa  puede ser un listado de temas o una planificación, el anticipo de algo o un proyecto Social, sin embargo, la prevención secundaria y terciaria, la que debe atender a personas que ya están en situación de riesgo, seguiría tan desatendida en el ámbito federal como ahora.

El adjetivo que califica a un programa social es una iniciativa destinada a mejorar las condiciones de vida de una población, aquello vinculado a la sociedad o la comunidad de personas que mantienen interacciones y comparten una cultura. En todo caso, si alcanzaran todo su potencial de éxito, quizá modificarían algunas condicionantes a nivel muy primario o básico.

El presidente asegura que los programas sociales que propone contribuirán a contener la violencia, pero no existe un programa basado en la prevención del delito, solo basa su expectativa en una convicción una idea que cree que funcionara, pareciera que no se hizo un estudio ante la situación que prevalece en el país, las necesidades son muchas, pero la prevención es primordial.

En este planteamiento se asumen cosas que tal vez no sean realistas. La actual administración se arriesga a fallar pudiendo dejar abandonados a muchos mexicanos que se debaten entre la legalidad y la ilegalidad con estos programas ofrecerán a sus beneficiarios una alternativa a la carrera criminal.

Con esta visión sobre los programas sociales lo más destacado seria que la sociedad civil fuera organizada mediante un programa aplicado en este tema y que nos ofreciera un panorama de logros y de los retos a alcanzar, integrante en este la prevención del delito y así integrar poco a poco nuevos programas para beneficio de la sociedad.

Otro aspecto importante que se debe aprovechar al máximo de la sociedad civil de México es que tiene una gran variedad de expresiones y agendas que van desde grupos comunitarios a sindicatos y asociaciones profesionales a religiosas, de fundaciones filantrópicas a centros de pensamiento o análisis de política pública. Todas responden a sus propias consideraciones éticas, ideológicas, culturales, políticas, religiosas, filantrópicas y científicas, lo cual puede dar impulso a una masa crítica plural que incentiva espacios de diálogo en la vida pública, además de entender los problemas sociales en donde se pueden aplicar las políticas públicas adecuadas para programas sociales.

Por lo tanto, las prácticas gubernamentales deben reconfigurarse a partir de las demandas sociales. No obstante, esta nueva relación entre sociedad civil organizada y gobierno dista mucho de ser homogénea o, incluso, efectiva, ya que el gobierno hace oídos sordos a las demandas sociales y estas se encuentran sujetas a los movimientos de la clase política y los intereses de esta.

A pesar de ello, difícilmente la intensidad de la participación y demanda ciudadana se desalentará. Ya que la creación de nuevos órganos autónomos ha permitido robustecer la participación de la sociedad civil en nuestro país, con la construcción de nuevas instituciones autónomas e independientes que fungen como un contrapeso a las decisiones de gobierno, y que también abren espacios de interlocución con la sociedad.

Sin embargo, no se debe caer en el desánimo o la dejadez. Se debe tener el convencimiento de avanzar en materia de seguridad el cual requiere de programas de prevención. Es necesario que se realice esta actividad la prevención de la violencia y del crimen debe ser la etiqueta de primerísima prioridad nacional. Se trata de salvar a niños y jóvenes de su ingreso a una carrera criminal que puede terminar con el encierro o la muerte, esto es una realidad que se vive diariamente y se debe poner un alto.

Algunos de los programas de los que habla el presidente, se encuentran asentados en su Plan Nacional de Desarrollo, los cuales se supone podrían atender a población vulnerable y tener así un impacto preventivo más directo. Refiriéndose particularmente a Jóvenes Construyendo el Futuro, el programa está diseñado para darle oportunidades de empleo y de capacitación en el trabajo a jóvenes que no estudian ni trabajan.

Pero aún no hay una evaluación o diagnostico minuciosa del programa, en el cual se vea el resultado positivo o negativo del programa, ya que no existe la información disponible para su análisis, y tal vez no la haya pronto ya que el programa está teniendo algunos ajustes para llegar a los grupos vulnerables, en todo caso sería algo bueno, esperemos que sea real ya que el cambio podría tener un efecto importante en jóvenes que estén en riesgo.

Esperemos que esto funcione y con la información que resulte se pueda hacer un juicio encaminado sobre la apuesta del presidente, si tiene algún sentido o si será necesario proponerle que haga otra cosa, algo característico en pos de la prevención del delito. Porque si esto falla, no tendremos realmente una estrategia de seguridad, sin prevención no habrá manera de rescatar a jóvenes en situación de riesgo. Y así no podrá devolverle la paz al país.

Por tal motivo se aguarda hasta que los programas sociales salgan del coma, ya que sabemos que están vivos, pero solo se escucha su latir no han reaccionado para ver cómo van a actuar.

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