martes, agosto 18, 2026
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Revelaciones en cámara lenta

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La presidenta se exaspera regularmente cuando se cruza Andy en su camino, pero no puede hacer realmente nada, por su escaso margen de maniobra. En repetidas ocasiones ha mencionado en su equipo que está cansada de limpiar los pañales de los hijos del presidente y estar harta de sus torpezas.
La presidenta se exaspera regularmente cuando se cruza Andy en su camino, pero no puede hacer realmente nada, por su escaso margen de maniobra. En repetidas ocasiones ha mencionado en su equipo que está cansada de limpiar los pañales de los hijos del presidente y estar harta de sus torpezas.

Estrictamente Personal.- Por Raymundo Riva Palacio

Defender a Andrés López Beltrán no ha sido algo que haya podido hacer la presidenta Claudia Sheinbaum con facilidad y disposición. Al contrario. López Beltrán, hijo del mentor de Sheinbaum, y su jefe político, Andrés Manuel López Obrador, ha sido una pesadilla con la que ha tenido que lidiar para evitar un choque con el expresidente, que en este momento de su vida ha dado señales de que lo que más le interesa es evitar que ninguno de sus tres hijos –o él mismo– sea sujeto de un proceso penal en México y cuidar que alguno de ellos no termine en la corte federal de Manhattan.

La cancelación de la visa de Andy, el segundo de sus hijos y el más involucrado en la política, es la antesala para que, en función de los intereses estratégicos en Washington, sea acusado de un delito que amenaza la “seguridad nacional”, razón de la revocación, que significa que lo están investigando por asuntos que tienen que ver con crimen organizado y terrorismo. La decisión causó turbulencia en la ‘4T’ y agudizó sus contradicciones, frente al enojo en Washington por la impunidad que le otorga el gobierno a morenistas sospechosos de lazos criminales.

Sheinbaum fue puesta una vez más en una situación incómoda y de desgaste personal por no confrontarse con López Obrador. Sigue pagando los costos de blindar al gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, y ahora López Beltrán, de quien no tienen duda en la Presidencia de que lo están investigando por el contrabando de combustible, y que junto con el secretario de Educación, Mario Delgado, y el coordinador de asesores, Jesús Ramírez Cuevas, estaban en una lista de la que fue informado el gobierno en febrero pasado, por sus presuntos vínculos con el contrabando de combustible y con el crimen organizado.

El tema del contrabando de combustible surgió como un asunto relevante en marzo de 2025, cuando autoridades federales aseguraron en el puerto de Altamira, en Tamaulipas, el Challenge Procyon, un buque tanque con 10 millones de litros de diésel de contrabando. Cuatro meses después, el embajador de Estados Unidos, Ron Johnson, le pidió que atendiera el huachicol fiscal. Sheinbaum se defendió con la enumeración de acciones emprendidas, pero el embajador le respondió que no era suficiente, que los detenidos eran de bajo perfil, y que no había acciones para desmantelar las redes de complicidad dentro de su gobierno y entre empresarios.

Sheinbaum no tenía en el radar la posibilidad de que Andy estuviera metido en ese negocio, pero ya había estado recibiendo presiones desde junio de ese año de López Obrador para saber si sus hijos Andrés y José Ramón estaban en la lista para revocar las visas de 96 políticos, empresarios y artistas sobre la que días antes le había informado el entonces canciller, Juan Ramón de la Fuente.

El nombre de Andy involucrado con el huachicol fiscal saltó en la investigación sobre el Challenge Procyon. Información de inteligencia del gobierno mexicano había encontrado evidencia de su probable participación en ese negocio ilegal, en asociación con el senador Adán Augusto López Hernández. En julio de 2025, Johnson puso el énfasis en el senador, y empezó a insistir en Palacio Nacional que los acuerdos políticos “previos” –no identificó a López Obrador– mantuvieran la impunidad de políticos de Morena, señalando que eso podría provocar un desencuentro con Washington y generar una crisis. Sheinbaum le respondió que se estaba trabajando en ese caso, identificando como el centro de la queja el tema de La Barredora y Hernán Bermúdez Requena.

La investigación sobre el contrabando de combustible en la Fiscalía General, sin embargo, llevó a la pista de López Beltrán. Al llegar información de ello a Palacio Nacional, le pidieron al fiscal Alejandro Gertz Manero que cerrara esa investigación, que dijo que sí, pero no obedeció. Los fiscales de Gertz Manero descubrieron que Andy estaba asociado con Raúl Rocha Cantú, el exdueño del concurso de Miss Universe, en varios negocios, sobresaliendo el de contrabando fiscal. El fiscal le ofreció un criterio de oportunidad a Rocha Cantú, pero antes de que pudiera avanzar, lo forzaron a renunciar.

La nueva fiscal, Ernestina Godoy, congeló la investigación y le retiró el criterio de oportunidad, pero mediante un acuerdo extraño que se desconoce, acordaron con Rocha Cantú su silencio y que se mantuviera fuera de México con un bajo perfil, que rompió recientemente cuando se le fotografió en Mónaco, lo que le provocó una llamada de atención desde Palacio Nacional. Lo que en México fue un encubrimiento claro, en Estados Unidos se mantuvo como una investigación de los negocios de Andy y Rocha Cantú en el contrabando de combustible.

Oficialmente Estados Unidos no ha vinculado en sus conversaciones con funcionarios mexicanos a López Beltrán con Rocha Cantú, un polémico empresario regiomontano con estrechas relaciones con la clase política en Tabasco, en particular con López Hernández y Bermúdez Requena, a través de su socio Jacobo Reyes León, muy cercano a ellos y detenido en diciembre acusado de contrabando de combustible, delincuencia organizada y tráfico de armas. Pero la insistencia para que actuara en contra del senador llevó a la presidenta, hace ya un año, a tener la certidumbre de que también estaba siendo investigado en Estados Unidos.

Desde que inició su gobierno en octubre de 2024, López Beltrán ha sido un problema de gestión permanente para la presidenta. Primero fue en el campo de la política, pero desde hace poco más de un año por sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada y la corrupción. Han sido tan constantes los reportes que llegan a Palacio Nacional sobre el hijo de López Obrador, que a manera de anécdota, cuando el facturero Víctor Manuel Álvarez Puga fue detenido en Miami en octubre pasado, comentó que cuando menos, en ese caso de corrupción, no estaban metidas sus manos.

La presidenta se exaspera regularmente cuando se cruza Andy en su camino, pero no puede hacer realmente nada, por su escaso margen de maniobra. En repetidas ocasiones ha mencionado en su equipo que está cansada de limpiar los pañales de los hijos del presidente y estar harta de sus torpezas. Incluso a Andy le llegó a decir que la protección que le había pedido su padre para él tenía el límite de lo posible. Pero eso fue el año pasado, y seguimos como empezó el gobierno, cubierto por el manto de impunidad.

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